Ajuste sin frenos y guerra interna: la motosierra de Milei choca contra la realidad económica y los pingos se devoran en Olivos

Mientras Javier Milei ratifica su plan de ajuste y disciplina fiscal desde Nueva York pese a las señales de desaceleración y una caída trimestral del PIB, la administración libertaria hierve por internas ferozivas entre el equipo económico y el ala política a raíz del costo fiscal en discapacidad, la suba de combustibles y las urgencias electorales.
La economía argentina navega por aguas turbulentas. Mientras la defensa ultranza del plan económico de Javier Milei se mantiene firme, crecen las señales de alerta por el nivel de actividad, un contexto internacional cada vez más hostil y, sobre todo, las internas feroces que carcomen al propio Gabinete. El mandatario aprovechó su paso por Nueva York para ratificar los ejes de su gestión y asegurar que las restricciones cambiarias se eliminarán solo cuando las condiciones estén dadas.
Durante su exposición ante The Economic Club of New York, Milei le bajó el precio a las alarmas sobre el empleo y aseguró que la creación de puestos de trabajo continúa, aunque remarcó que el fenómeno se concentra en la informalidad. Asimismo, ante una eventual caída de la actividad, el jefe de Estado descartó que una etapa de recesión sea un problema determinante, al argumentar que la tendencia de crecimiento de fondo sigue vigente.
Los números finos de la economía y el fantasma de la recesión
Los datos oficiales publicados por el INDEC reflejan un escenario híbrido para el segundo trimestre de 2026: el PIB mostró un incremento interanual del 2% en comparación con el mismo período de 2025, pero la medición desestandarizada arrojó una retracción del 0,6% frente al primer trimestre del año. Desde el equipo económico de Luis Caputo se esfuerzan por relativizar la posibilidad de una recesión técnica y confían ciegamente en una recuperación traccionada por la mejora salarial real, el crédito, las exportaciones y el repunte de la inversión.
En paralelo, un peso pesado de los agronegocios y los negocios con base en Buenos Aires y Washington recordó una trastienda política reveladora: una reunión con Milei tras las PASO de 2023 donde, ante la consulta sobre una inminente dolarización, la respuesta fue un rotundo no. Según este testimonio, el actual mandatario ya contemplaba las restricciones legales e ideológicas de su proyecto original, motivo por el cual priorizó modificar la Carta Orgánica del Banco Central y blindar el equilibrio fiscal como el núcleo duro de su estrategia.
Aun así, la tormenta internacional golpea las puertas de la Casa Rosada. El encarecimiento global de la energía y el alza de las tasas de interés internacionales pegan de lleno en el tablero local, aunque el oficialismo se consuela con una cobertura natural gracias al perfil exportador de hidrocarburos y el gas natural licuado. Este incremento externo de los combustibles ya se trasladó a los surtidores: Axion, Puma y Raízen encarecieron sus valores un 3% en promedio, mientras que YPF ajustó un 1% en todo el territorio nacional.
Como si fuera poco, los gobernadores ya activaron los radares para disputar el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL), exigiendo que lo recaudado vaya por ley a obras viales y no se desvíe para maquillar el superávit fiscal. En simultáneo, la política monetaria desata otra pulseada sorda: los sectores más flexibles piden aflojar la soga, pero el Palacio de Hacienda se planta en mantener la restricción absoluta para sepultar de una vez por todas la inflación.
Fuego amigo por discapacidad y roscas políticas
La tensión económica se cruza peligrosamente con una interna política de alto voltaje: el proyecto sobre Discapacidad acordado entre el bloque libertario en Diputados y sus aliados partidarios. Del lado de Luis Caputo pegan el grito en el cielo y advierten que la iniciativa contiene un costo fiscal impagable para las arcas del Estado. En la vereda de enfrente, el ala política que responde a Karina Milei defiende a brazo torcido el pacto legislativo y avisa que, de ser necesario, solo se harán retoques cosméticos para preservar el entendimiento parlamentario.
La disputa desnuda dos modelos en pugna dentro del oficialismo: el pragmatismo feroz de las planillas de Excel frente a la necesidad imperiosa de conservar alianzas en el Congreso. Todo esto ocurre mientras avanza el proceso de auditoría y reconversión de las Pensiones No Contribuyentes por Invalidez Laboral al régimen de Protección Social —iniciado en marzo de 2026— para depurar el padrón de supuestas irregularidades. A su vez, informes elevados al Congreso detallaron que a julio de 2026 se destinaron más de $326.305 millones a prestaciones de discapacidad, regularizando de paso los pagos y convenios con el programa Incluir Salud, en medio de cruces por las demoras y los fallos judiciales adversos.
Alianzas, nubarrones electorales y el futuro del espacio
Con el ojo puesto en el calendario político, La Libertad Avanza mueve las fichas para sumar tropa de centroderecha y seducir a mandatarios provinciales. El objetivo es blindar los acuerdos que permitan tratar en noviembre la Reforma Política y la posible suspensión de las PASO. Dentro de esta compleja ingeniería de alianzas, la figura de Patricia Bullrich genera cortocircuitos y dudas inocultables sobre su injerencia en el futuro armado electoral de la coalición.
- PIB del segundo trimestre 2026: Suba interanual del 2% pero caída desestacionalizada del 0,6%.
- Combustibles: Subas del 3% en Axion, Puma y Raízen; alza del 1% en YPF.
- Discapacidad: Más de $326.305 millones ejecutados a julio de 2026 y revisión judicial de pensiones.
Por ahora, Milei sostiene el timón sin dubitaciones, pero la trastienda oficial exhibe un polvorín donde la disciplina fiscal choca contra las facturas de la política y el malestar social.

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