Karina Milei se quedó en la Casa Rosada para destrabar el Presupuesto y calmar al PRO

Aprovechando la gira de Javier Milei por los Estados Unidos, la secretaria general de la Presidencia asumió el timón de la mesa chica en Buenos Aires para contener la interna libertaria y reconstruir los puentes rotos con sus socios amarillos tras el escándalo por las partidas de discapacidad.
Mientras el presidente Javier Milei pasaba gran parte de la semana en territorio estadounidense participando de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el verdadero centro de gravedad de la política criolla se mudó a la Casa Rosada. Allí, su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, decidió pegar el faltazo a la comitiva oficial para quedarse a ordenar el gallinero y atajar los penales que llegaban desde el Congreso.
La mira estuvo puesta en el tablero caliente del Presupuesto 2027, especialmente en los cortocircuitos desatados por las modificaciones introducidas en las partidas destinadas a discapacidad. El asunto no tardó en encender las alarmas y generar chispazos tanto puertas adentro de La Libertad Avanza como en las terminales del PRO.
Fuego amigo y cenas para distender
El malestar interno no tardó en hacerse público de la mano de Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista en el Senado. La legisladora salió con los tapones de punta a cuestionar que los cambios en el capítulo de discapacidad del Presupuesto jamás se hubieran discutido en la mesa política previa, advirtiendo que semejante falta de información dejaba al bloque sin margen de maniobra para negociar con el resto de las fuerzas en el Parlamento.
Para apagar el incendio, Karina Milei movió fichas con cintura política: convocó a Bullrich y a otros popes del bloque libertario a una cena para bajarle el tono a la confrontación y recomponer la tropa.
La pulseada con el PRO
El raid negociador de la secretaria general también incluyó el delicado vínculo con el PRO, socio clave en el esquema parlamentario y electoral. La cumbre entre los equipos de La Libertad Avanza y el partido fundado por Mauricio Macri pendió de un hilo y estuvo al borde de caerse, pero finalmente se abrochó con la presencia de Cristian Ritondo y Fernando de Andreis, bajo la batuta operativa del jefe de Gabinete, Diego Santilli.
Las rispideces no eran menores. Desde el PRO salieron a facturarle al oficialismo los cambios presupuestarios y dispararon sin anestesia que “el Gobierno se equivocó”, aunque aclararon que no le soltarán la mano al plan económico y seguirán avalando las medidas indispensables para sostener el rumbo.
Ante este panorama, la administración central tuvo que ceder y poner sobre la mesa una propuesta reformulada sobre discapacidad:
- Actualizaciones mensuales atadas a la inflación para las pensiones no contributivas.
- Garantía absoluta en la continuidad de la cobertura médica.
- Sostenimiento del nomenclador universal de prestaciones y el arancel unificado.
Con esta nueva letra chica, el oficialismo busca destrabar el Presupuesto 2027 y asegurar los porotos necesarios en el Congreso.
Elecciones en el horizonte
Como si el frente parlamentario fuera poco, las tensiones con el PRO también salpican el terreno electoral. La jugada que posicionó a Hernán Lacunza como candidato presidencial del PRO sumó otro dolor de cabeza a una relación que todavía no logra coordinar una estrategia común ni definir si habrá un frente conjunto de cara a los comicios de 2027.
Con el jefe de Estado lejos del país, Karina Milei debió ponerse el traje de jefa política en Buenos Aires para contener a propios y extraños, con la misión excluyente de evitar que la nave oficialista encalle en el Congreso.

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