Javier Milei niega la recesión y apunta contra los analistas: "Los indicadores están arrojando cualquier cosa"

El mandatario cruzó las proyecciones pesimistas de J.P. Morgan, defendió su modelo frente a las estadísticas oficiales en rojo y disparó munición gruesa contra los economistas.
Aflojen con el pesimismo, muchachos. Mientras los informes privados anticipan turbulencias y el termómetro de la calle empieza a agitarse, Javier Milei salió a negar de manera tajante este domingo que la Argentina esté atravesando una recesión. Lejos de hacerse cargo de los números en rojo, el Presidente se despachó contra la lectura que hacen los especialistas y sentenció sin anestesia: “Los indicadores están arrojando cualquier cosa”.
Las declaraciones del mandatario, pronunciadas durante una entrevista con Luis Majul en La Cornisa (LN+), llegaron justo después de que el poderoso banco J.P. Morgan revisara a la baja sus proyecciones para el país. La entidad financiera ajustó su previsión de crecimiento del PBI argentino para 2026 al 1,5% y pronosticó una contracción del 4% a tasa anualizada durante el tercer trimestre, lo que se traduciría en una caída cercana al 1% frente al período anterior.
El choque entre la Casa Rosada y la realidad de los números
Mientras la administración libertaria insiste en que el país se encuentra “en niveles máximos de PBI” y vaticina cuatro años consecutivos de crecimiento, las planillas oficiales cuentan otra historia. El INDEC informó que el PBI cayó un 0,6% en términos desestacionalizados durante el segundo trimestre en comparación con el primero, aunque acumuló un alza interanual del 2%. A eso se sumó el baldazo de agua fría del EMAE de julio, que registró un desplome del 2,9% frente a junio y del 1,4% en la medición interanual.
Con este panorama, la temida recesión técnica —esa que se define formalmente tras dos trimestres consecutivos en baja— todavía no está firmada, ya que falta conocer los resultados oficiales de agosto y septiembre. Sin embargo, la proyección del J.P. Morgan anticipa un tercer trimestre en contracción que se acoplaría al retroceso previo.
¿Qué mira el Gobierno?
Para esquivar los cuestionamientos, Milei explicó que prefiere ignorar los datos desestacionalizados porque, según su óptica, la economía nacional está sufriendo transformaciones profundas:
“Se arman en función de la historia. Si una economía tiene muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal”, lanzó el jefe de Estado.
En esa línea, argumentó que prefiere seguir de cerca el componente tendencia-ciclo del EMAE para evitar la alta volatilidad de la serie. Curiosamente, mientras el EMAE desestacionalizado se hundía un 2,9% en julio, el índice de tendencia-ciclo marcó una suba del 0,2% en el mismo período. “Nosotros vamos a lograr cuatro años seguidos de crecimiento y estamos en niveles máximos de consumos, exportaciones y PBI”, retrucó.
Radiografía del ajuste según el J.P. Morgan
El informe del banco estadounidense detalla que el traspié de julio fue el peor en materia mensual desde abril de 2020. El impacto no fue parejo y dejó una radiografía sectorial impiadosa:
- Comercio: cayó 5,5% mensual.
- Construcción: retrocedió 4% mensual.
- Industria manufacturera: se derrumbó 3,6% mensual.
- Sector exportador, minería y agricultura: se mantienen como las únicas islas con mejores perspectivas.
Pese a este freno transitorio, la entidad norteamericana mantuvo su pronóstico de crecimiento en 2,5% para 2027, aunque advirtió que el consumo privado avanzará con el freno de mano puesto.
Desempleo y artillería contra los críticos
El Presidente también se metió en el barro del mercado laboral tras el informe del INDEC que ubicó la tasa de desocupación en el 7,9% para el segundo trimestre de 2026. Según su mirada, ese porcentaje “no es sustancialmente distinto” al de 2023 y justificó el salto en la cifra debido a que hay una mayor masa de gente saliendo a buscar empleo activamente. Además, sacó pecho al asegurar que bajo su gestión se crearon más de 500.000 puestos de trabajo.
Hacia el final, Milei no se guardó nada contra los analistas económicos que interpretan con desconfianza los datos oficiales y disparó con munición gruesa:
“No puedo creer la deshonestidad intelectual de los economistas”, protestó, a la vez que endilgó las críticas al “odio que le tienen” a su gestión. El contrapunto entre el relato oficial y la lupa de Wall Street mantiene abierto el debate sobre el verdadero pulso de la economía argentina en la segunda mitad de 2026.

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