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Alerta médica desde el Congo: una especialista argentina advierte sobre la gravedad del brote de ébola

Alerta médica desde el Congo: una especialista argentina advierte sobre la gravedad del brote de ébola

Carolina Nanclares, coordinadora de Médicos Sin Fronteras en Kisangani, advirtió sobre el impacto humanitario de un nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo que registra alta letalidad y afecta fuertemente a los menores.

Tras regresar de una misión en la República Democrática del Congo y cumplir con el aislamiento correspondiente en Barcelona previo a su retorno al país, la médica argentina Carolina Nanclares, coordinadora de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Kisangani, brindó precisiones sobre el impacto de la epidemia de ébola que mantiene en vilo a las autoridades sanitarias. “No somos para nada optimistas en que la situación esté bajo control, ni mucho menos”, expresó.

La especialista indicó que el aspecto más duro de afrontar durante su labor humanitaria fue el impacto en los niños y las familias devastadas por el patógeno. Según detalló, los menores que contraen el virus y cuyos padres también resultan infectados quedan en absoluta vulnerabilidad. Dentro de los centros sanitarios, los niños enfermos no pueden compartir espacios con adultos sanos, por lo que deben transcurrir el proceso de curación en condiciones de aislamiento. “Es un desafío muy importante para nosotros: cómo los acompañamos, cómo hacemos que no se sientan solos y con miedo”, señaló la médica.

Características del virus y magnitud de la crisis

El brote actual responde a la cepa Bundibugyo, una variante del ébola que carece de vacunas y tratamientos aprobados. Esta emergencia se despliega en un territorio marcado por conflictos bélicos, desplazamientos poblacionales y crisis sanitarias concurrentes.

  • Impacto en cifras: El brote provocó miles de casos y fallecidos, con una tasa de letalidad que ronda el 48%.
  • Velocidad de propagación: Por su rapidez de expansión, representa el segundo brote más grande de la historia, solo superado por la epidemia de África Occidental ocurrida entre 2014 y 2016.
  • Frecuencia de decesos: Nanclares graficó la dimensión de la tragedia al señalar que “cada treinta minutos hay una persona que se está muriendo de ébola”.
  • Alcance territorial: La enfermedad afectó a múltiples provincias y decenas de zonas sanitarias del país africano.

Factores agravantes: violencia, desinformación y falta de vigilancia

La complejidad operativa aumenta debido a la presencia de grupos armados como las ADF, CODECO y el M23 en las áreas afectadas. A esto se suma lo que desde MSF denominan una tercera epidemia vinculada a la desinformación y el miedo. Circulan falsos rumores sobre intenciones perjudiciales del personal médico o supuestas extracciones de órganos, lo que alimenta la creencia de que “cada uno que entra ahí se muere”, retrasando la consulta temprana.

La desconfianza escaló al punto de registrarse ataques violentos con la destrucción de un centro de tratamiento. Para contrarrestarlo, MSF adoptó una política de transparencia radical:

  1. Visitas previas de referentes y habitantes locales a las instalaciones antes de su apertura.
  2. Diseño arquitectónico sin muros y con barreras transparentes.
  3. Exposición visual total de las actividades para despejar temores comunitarios.

Aunque ciertos indicadores sugieren una desaceleración en los contagios, la dispersión geográfica preocupa a los equipos sanitarios. En Kisangani, punto clave por sus conexiones comerciales y de transporte, la situación se mantiene bajo control con cadenas de transmisión rastreables. No obstante, el sistema de vigilancia muestra falencias: gran parte de los pacientes que ingresan a los centros no figuraban previamente en los listados de contactos estrechos.

Riesgos laborales y llamado a la solidaridad internacional

Las condiciones de trabajo exponen fuertemente al personal de salud. En numerosos establecimientos sanitarios ni siquiera se cuenta con el suministro de agua indispensable para una correcta higiene de manos, y una proporción considerable de los infectados pertenece al ámbito médico. No obstante, el equipo específico de MSF con el que operó Nanclares evitó contagios gracias al cumplimiento estricto de los protocolos de bioseguridad.

Con una trayectoria en MSF que comenzó en 2006 y que incluye misiones en Yemen, Haití, Sudán del Sur y la República Centroafricana, Nanclares reflexionó sobre la necesidad de no percibir esta crisis como un evento ajeno. Comparándolo con la pandemia de coronavirus, advirtió que estas emergencias pueden suceder en cualquier territorio y afectaron a cualquier comunidad, cuestionando que la atención internacional suela priorizar los casos localizados en países desarrollados.

Antes de concluir, la médica emitió un enfático pedido de atención sobre el sufrimiento de la población congoleña: “No podemos darle la espalda. La gente la está pasando muy mal en este momento”.

Visto 28 veces Modificado por última vez en Domingo, 27 Septiembre 2026 08:30

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