
Política
El miércoles es un día atípico en la 48° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Hay más gente que el martes, hay más gente incluso que el domingo. También es atípico para la sala más grande del predio: la sala Hernández, en el Pabellón Rojo. En el hall, en el lugar en el que hasta ayer había sillas para descansar, ahora hay un vallado de seguridad. En el lugar donde hasta ayer había gente sentada, tomando mate, libro en mano, haciendo colas de tres o cuatro horas para ver a su escritor favorito, ahora no hay nadie. Faltan tres horas para la presentación de “Milei: la revolución que no vimos venir”, pero aún no vino ningún fanático de sus autores, Nicolás Márquez y Marcelo Duclós. Igual, el entusiasmo y la confianza de los responsables de la editorial Hojas del Sur es apabullante: no dejan de anunciar que se espera muchísima gente.




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