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"Quedate tranquila que tu papá está bien’", les dijo la doctora. A las 48 horas falleció

Lo denunció la familia de Raúl Desch, un extrabajador de Canal 3 y del Ministerio de Obras públicas. Murió el viernes pasado. Afirman que no lo quisieron internar.
 
Mercedes y Florencia Desch relataron las penurias de la muerte de su padre, Raúl Desch, un jubilado estatal de La Pampa, quien murió el viernes 13 de coronavirus en el Hospital de Santa Rosa. 
 
La familia denunció que Desch murió de Covid sin recibir atención durante 10 días. Fue internado en gravísimo estado, por insistencia de sus hijas, pero murió a las 48 horas.
 
En ese calvario que sufrieron, contaron que una médica revisó a Desch en su domicilio y a pesar de que estaba grave y débil -no atendía el celular- no lo internó: sólo cargó en la aplicación de Control Salud que usa el Ministerio de Salud de La Pampa.
 
También revelaron que un día después del fallecimiento, en el celular del padre, recibieron la notificación de que debía terminar el aislamiento y lo llamaron para ver en qué estado estaba.
 
Según contaron, las irregularidades y la falta de seguimiento empezaron el mismo día del contagio. “Mi papá fue a un almuerzo, en un restaurante. Fue un sábado. Nosotros nos enteramos al martes siguiente que una persona que asistió a ese almuerzo resultó positivo de coronavirus”, explicó Mercedes.
 
Pero, a pesar de la vigencia de un sistema de trazabilidad –el lugar al que fue Desch no lo habría instrumentado- desde Salud no lo llamaron para declararlo como contacto estrecho.
 
“Por eso, pasaron los días... el jueves llamamos a Salud. Nos preguntaron si iban con el ‘coronamóvil’. Y me dijeron que ellos se iban a empezar a contactar con él”, relató Mercedes.
 
"Él vivía solo", dijo en una parte de la historia que reconstruyó.
 
Y continuó: “desde ese jueves, le empiezan a decir que iban a pasar a hisoparlo. Él estaba bien (los primeros días), pero el domingo ya no siente el sabor, pierde el olfato. Él se lo marca a la persona que lo llama”, destacó una de las hijas. Era a una chica de nombre Rocío.
 
Es decir, una semana y un día después del almuerzo en el que hubo un contagio confirmado Desch perdió el gusto y el olfato. Pero, aun así, seguía sin hisopado ni diagnosticado como positivo de Covid-19.
 
“El martes (10 de noviembre) empieza con fiebre. Y le dicen que empiece a tomar Paracetamol. Nosotros se lo dejamos en la puerta. Ese día ya lo vimos desmejorado”, continuó con el relato Mercedes. 
 
“Ese martes mi papá les dice: ‘no me llamen más, yo necesito que me manden a alguien’”, añadió.
 
Y apuntó que cuando su padre llamó al 107, en el número del Servicio de Emergencias Médicas, le dijeron que tenía que llamar a la salita del barrio. “Ahí nomás, cuando llamó a la salita, le dan el turno para hisoparse el miércoles”, precisó.
 
Raúl Desch estaba tan débil ese miércoles que ni siquiera pudo atender el teléfono. Por eso llamaron a una ambulancia, para que fuera hasta su domicilio.
 
“Acude una médica que lo revisa y dice que mi papá tiene los síntomas normales del Covid, a unos 10 días (de transcurrir la enfermedad), pero que estaba bien, que no necesitaba nada más que lo que estaba tomando”, detalló la hija.
 
Uno de los datos que la médica mencionó para quitarle gravedad a la situación fue que no tenía fiebre: pero la familia advirtió que estaba tomando Paracetamol. Nada de eso fue suficiente para que la médica insistiera en que “estaba bien”.
 
Aunque tenía turno para el hisopado, desde la misma salita donde se lo otorgaron les advirtieron que no lo llevaran ya que debía seguir aislado. Era evidente, que a esta altura no era necesario el hisopado porque Desch estaba contagiado de Covid-19.
 
“Cuando volvemos al mediodía lo vimos realmente mal, muy mal. Llamo a la salita y ellos piden otra vez la ambulancia. Y ahí me llama la médica, que me dijo que no iba a ir porque ya lo había revisado a la mañana y que iba a estar igual. Esta médica me pide el DNI de mi papá, lo carga en el sistema de Control Salud (la app del ministerio de Salud de La Pampa) y me dice: ‘quedate tranquila que tu papá está bien’”, recordó Mercedes.
 
Cuando escucharon esa frase, las hijas cargaron a Desch en un auto y lo llevaron a la sala del barrio Aeropuerto, donde vivía el jubilado.
 
“Una vez que lo vieron, llamaron a una ambulancia. Lo mandaron al Hospital, a internarlo”, afirmaron las hijas.
 
Después de tres horas, ese miércoles 11 de noviembre, Desch fue internado en terapia intensiva. Pero 48 horas después falleció.
 
Florencia Desch dijo: “mi papá esperó obedientemente, pacientemente durante siete días que lo fueran a hisopar, siguiendo las directivas de Salud. Ese es uno de los principales reclamos. Esto de los discursos encontrados. Epidemiología dice una cosa, una Posta Sanitaria (la sala barrial) otra”.
 
“Mi papá llegó a estar desesperado, asustado. Pidió ‘no me llamen más’. Asustado porque vio que los síntomas empeoraban”, añadió.
 
Además, destacó otro hecho indignante que padeció la familia Desch. Ocurrió un día después de la muerte y el entierro del padre: “ese día, un día después que lo enterramos, me llegó un mensaje diciendo que había terminado el aislamiento. Y a las seis de la tarde me llama otra persona de Salud para preguntarle cómo estaba. ¿No cruzan los datos? ¿Qué está pasando?”, gritó Mercedes con dolor e impotencia.
 
Florencia quiso dejar un mensaje. “Queremos alertar. El tiempo puede ser trascendental en la vida de una persona. Puede ser salvarse o no salvarse. Hay que actuar a tiempo. Por favor que actúen”, reclamó.
 
“Mi papá era contacto estrecho, mayor de 60 años y tenía enfermedades de base. Con toda esa información no hicieron nada. El Covid lo mató a mi papá en su casa, esperando un hisopado”, remarcó Florencia.
 
Por lo ocurrido con su padre, Florencia apuntó a la propaganda. "Uno ve el 0 -800, pero cuando uno quiere hablar está hasta una hora llamando para que lo atiendan. Es un 0-800 pero hay otros tipos de atenciones y derivaciones".
 
Y, enfática, sostuvo: "algo está fallando y es muy grave. Y te lleva la vida. Se muere gente", lamentó.