El gobierno de Estados Unidos oficializó el envío de una partida superior a los US$3,6 millones en concepto de ayuda humanitaria suplementaria para Nepal, como consecuencia de la severa riada que afectó a varios puntos del territorio nepalí y al Tíbet chino. Esta partida económica se liberó en forma simultánea a las labores de búsqueda y rescate desplegadas a raíz de un desastre que provocó centenares de fallecimientos y millares de personas extraviadas.
Desde el Departamento de Estado se precisó que el dinero posibilitará la entrega de suministros alimentarios de urgencia por un período de hasta tres meses a aproximadamente 10.000 núcleos familiares damnificados, sumando además soporte para alojamientos temporales, enseres esenciales y prestaciones vinculadas al agua, la higiene y el saneamiento. Paralelamente, se mandó a la zona un experto en gestión de catástrofes para cooperar en la contingencia.
El fenómeno destructivo impactó con mayor dureza en las inmediaciones de los ríos Trishuli y Bhote Koshi, sitio en el cual un alud gigantesco compuesto de hielo, lodo, piedras y caudal arrasó poblados, caminos, viaductos y diversa infraestructura. El episodio, desatado el 26 de agosto, dañó de manera severa centrales hidroeléctricas y el cruce fronterizo limítrofe con China. A raíz de esto, la administración de Nepal calcula que las labores de reconstrucción demandarán un presupuesto de entre US$4.000 y US$5.000 millones.
De acuerdo con el relevamiento oficial más reciente brindado por los funcionarios locales, hasta el cierre del 29 de agosto se habían rescatado 675 cadáveres y se reportaban 2.498 personas desaparecidas. En el listado de inubicables figuran 933 operarios de obras hidroeléctricas, así como efectivos de seguridad, agentes aduaneros, viajeros y pobladores.
El impacto alcanzó también a ciudadanos extranjeros presentes en el área, tales como vacacionistas y peregrinos que se dirigían hacia el monte Kailash. Reportes de la Junta de Turismo de Nepal detallaron que 184 paseantes del exterior fueron rescatados y otros 420 siguen incomunicados, al tiempo que tres turistas —entre ellos dos de nacionalidad española— consiguieron entablar contacto con los organismos oficiales.
Actualmente, las labores de salvataje prosiguen en medio de acumulaciones de escombros y lodo, obstaculizadas por factores climáticos desfavorables que restringen los vuelos en helicóptero. Por su parte, el Estado nepalí autorizó el arribo de brigadas y expertos extranjeros para apoyar en intervenciones dentro de túneles, identificación forense y peritajes de ADN, mientras se procura ubicar a quienes continúan aislados y dimensionar los destrozos causados por el desborde.

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