Un ataque con drones rusos contra un depósito de municiones situado en el distrito de Bucha, en las afueras de Kiev, dejó un saldo de al menos 37 muertos y 42 heridos. El hecho desató un incendio de gran magnitud y una cadena de detonaciones secundarias en la zona.
El episodio se desencadenó el viernes, poco después de las 20, cuando un dron impactó contra las instalaciones de una empresa emplazadas en la localidad de Mila, al oeste de la capital ucraniana. La presencia de material bélico en el predio intensificó el fuego y provocó múltiples estallidos.
Timur Tkachenko, jefe de la administración militar de la región de Kiev, confirmó la actualización en el balance de víctimas mortales. Entre los fallecidos se encuentra Taras Didich, alcalde de la comunidad de Dmitrivska, quien perdió la vida mientras participaba de las labores de rescate.
A través de redes sociales se difundieron registros audiovisuales que capturaron una gigantesca explosión iluminando el cielo, seguida por numerosos estallidos y llamaradas de gran tamaño. Periodistas de la agencia AFP constataron la presencia de una densa columna de humo negro sobre los suburbios occidentales de Kiev, al tiempo que los equipos de emergencia trabajaban para contener las llamas.
Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ratificó que el predio atacado era utilizado por las fuerzas armadas para almacenar municiones, obuses, minas y drones. No obstante, el mandatario formuló severos cuestionamientos sobre la ubicación del material: “Existen normas claras: no se puede almacenar munición cerca de viviendas u otras zonas residenciales”, expresó, y añadió que los responsables de haber permitido dicha situación deberán rendir cuentas, insistiendo en que había en el lugar elementos que “de ningún modo tendrían que haber estado ahí”.
En paralelo, la Fiscalía General de Ucrania puso en marcha una investigación para esclarecer si el almacenamiento del material explosivo respetaba la normativa vigente y si la empresa operaba con las autorizaciones pertinentes.
La onda expansiva y el fuego afectaron a al menos 50 edificios residenciales. Asimismo, un centro destinado a adultos mayores y personas con discapacidad sufrió daños a causa del incendio y las detonaciones. Ante la posibilidad de nuevos estallidos, los equipos de emergencia evacuaron a cerca de 400 personas y desplegaron operativos de inspección en los terrenos linderos.
Los habitantes de la zona describieron momentos de extrema tensión. “Pensamos que nos bombardeaban. Nadie sabía que se trataba de una explosión”, manifestó a la agencia AFP Yana Doneli, residente de una localidad cercana.
El primer ministro ucraniano, Serguéi Koretski, recriminó la gestión de las instalaciones y recordó que se trató del segundo suceso de similares características en la región de Kiev en pocas semanas. El 6 de julio previo, un ataque ruso contra un depósito de municiones en Vishneve había dejado nueve víctimas fatales. “En el quinto año de una guerra a gran escala, no podemos permitir que se repitan tragedias como la ocurrida en Vishneve y esta otra en el distrito de Bucha”, advirtió Tkachenko.
Como consecuencia de la tragedia, las autoridades regionales decretaron que el domingo será jornada de luto en la región de Kiev. En tanto, las hostilidades continuaron en distintos frentes: el bando ucraniano reportó nuevas víctimas por bombardeos rusos en Odesa, Borispil y Kiev, mientras que las autoridades rusas informaron tres decesos en la región de Bélgorod por ataques de Ucrania y otro fallecimiento en Sebastopol, en la península de Crimea.

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