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Las “bombas” que complicaron a Macri en España

El presidente Mauricio Macri y su esposa, Juliana Awada Fuente: Télam

El presidente Mauricio Macri se ha pintado la cara y parece que está decidido a confrontar políticamente en defensa del modelo que eligió su Gobierno.

Es algo extraño para una administración que ha hecho de la necesidad, pura delicadeza y que, por esa cualidad, más algo de diálogo y mucho dinero sobre todo, logró pasar el primer año con un notorio haber de leyes obtenidas en el Congreso, necesarias para darle forma al proceso de cambios que pregona.

Sin embargo, los vaivenes que tuvo que vivir el Presidente en España promocionando la imagen del país y buscando inyectar “confianza” mientras muchos dirigentes de la oposición juraban aquí que había que volver para atrás en todo y le pedían juicio político, lo decidió al cambio de actitud. 

Ese cambio lo reveló un legislador y lo corroboró el asesor de un ministro, aunque ya se verá si se trata sólo de un producto de la exaltación circunstancial o si finalmente el Gobierno consigue con esta modalidad mayor fortaleza. 


Lo cierto es que, tras muchísimos errores, demasiados de ellos no forzados, es probable que Macri y su gente hayan perdido algo la paciencia y que estén decididos a dar batalla en defensa de su proyecto, que implica un cambio radical de modelo. 

Desde el Gobierno prometen que esta postura se va a notar claramente el miércoles próximo, cuando el Presidente hable en el Congreso y aseguran que los puntos sobre las íes se le pondrán a la CGT y a las fuerzas políticas que van a marchar con los dirigentes gremiales y sobre todo a los docentes por el paro llamado para los dos primeros días del inicio de las clases, el segundo en coincidencia con la marcha cegetista.

Este flanco es justamente hoy la punta de lanza del cambio de enfoque del Gobierno hacia posiciones de mayor dureza, ya que en el caso de los sueldos de los maestros se han cortado todos los puentes. La idea es que los sindicalistas que “hacen política” paguen el costo ante la sociedad de que los chicos se queden en sus casas.

En cuanto a la visita a España, bajo ningún punto de vista resultó ser un bálsamo para Macri, ya que el sacudón derivado de las dudas de los empresarios anfitriones sobre el futuro de la Argentina y de las novedades que les llegaban en simultáneo desde acá se notó muy claramente por detrás de las palmadas afectuosas de los gobernantes y del glamour que desparramaron los vestidos de las damas. 

Parece que el zarandeo fue demasiado fuerte para el Presidente y que fue eso lo que lo decidió a confrontar de ahora en más, no sólo los estilos, sino también los proyectos.

Un legislador de Cambiemos con llegada a la Casa Rosada le dijo a DyN que el pedido de juicio político que presentaron varios integrantes del bloque del Frente para la Victoria acompañados por el presidente del Justicialismo, José Luis Gioja, fue lo que colmó el vaso. 

“Más que una desmesura que no puede prosperar fue una vergüenza y sabemos que se hizo solamente para empañar la visita presidencial. Lo que estos tipos no quieren entender es que ya no gobiernan y que su modelo se terminó”, explicó con cierto tono de furia.

El interlocutor explotó otra vez: “Nos dejaron un déficit monstruoso y ¿ahora, nos corren?... Y a los sindicalistas les recordaría que nadie les ajustó tanto el tema de las obras sociales como nosotros.

Mientras Mauricio hacía discursos de optimismo y pasaba la gorra entre los empresarios estos tipos lo bombardeaban desde acá. Seguro, se hinchó las pelotas”, graficó para explicar la probable calentura de Macri que las fotos no mostraron y más allá de la frase “no se sale del populismo de un día para otro” que sonó en España a elegante justificación de lo que llegaba desde la Argentina.

En dicha visita todo fue protocolarmente muy amable, pero en cada reunión con los hombres de negocios surgió la duda sobre el poder político que tiene Macri para mantener los cambios en el tiempo, lo que la canciller Susana Malcorra llamó “la cuestión de la previsibilidad y de la sustentabilidad de las decisiones”, no sólo mirando desde el exterior las próximas elecciones legislativas, sino las presidenciales de 2019.

También explicó que “una de las cosas que más aterra a los empresarios es el cambio de las reglas de juego”.

Desde Madrid, el propio Macri siguió vía mail la elaboración de lo que será su discurso del próximo miércoles ante la Asamblea Legislativa y desde la vuelta de España seguramente le meterá mano impregnado por lo que considera que han sido los resultados de esa visita.

Más allá de las probables propuestas para el próximo año legislativo (leyes de defensa de la competencia, edad de imputabilidad y emergencia en adicciones), en su exposición Macri tendrá una difícil parada derivada de los negocios de su familia con el Estado y con la obsesión que él mismo tiene por mostrarse transparente, por lo que es probable que sume el anuncio de la inclusión en la actual Ley de Ética Pública de un protocolo para atender conflictos de intereses como el que lo involucra. 

 

Confiado en que las inversiones llegarán

El presidente Mauricio Macri se despidió ayer de España con la convicción de haber cumplido sus “objetivos” después de cosechar elogios a su política económica y recibir compromisos de empresas con intereses en el país de que van a profundizar sus inversiones.

“Las inversiones van a llegar en la medida que se va consolidando la confianza, y (los empresarios) saben que va en serio. Eso tiene un efecto exponencial”, subrayó el mandatario ante medios argentinos.

“Creo que fue una visita histórica, no se había visto una recepción así en años”, se entusiasmó Macri, visiblemente satisfecho del trato que le brindaron las autoridades españolas y el empresariado local durante la última semana.

“Esto tiene que ver con que celebran la vuelta de Argentina al mundo y las reformas tras años de populismo”, indicó.

Por otro lado, el mandatario destacó la gran coincidencia con España en “acelerar” el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea.

El Presidente se despidió de España con una visita al predio donde avanzan las obras del nuevo estadio del Atlético de Madrid, que será inaugurado este año. Antes, mantuvo encuentros privados en el palacio de El Pardo con dos ex presidentes españoles, el socialista Felipe González  y el conservador José María Aznar. 

Por la tarde, tomó junto a su esposa, Juliana Awada, un vuelo de Aerolíneas Argentinas, el primero desde que asumió, para regresar al país. 

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