El doctor Eduardo Luis Aguirre regresó a los estudios de LU100 Radio Capital AM 1040 FM 102.5 para una extensa conversación con el periodista Eduardo Villada, en la que combinó recuerdos personales, reflexiones sobre su paso por la función pública y una profunda preocupación por los cambios tecnológicos, políticos y sociales que atraviesan al mundo.
Abogado, doctor en Ciencias Sociales y doctor en Derecho, exdefensor general de La Pampa y docente universitario desde hace más de cuatro décadas, Aguirre aseguró que actualmente dedica buena parte de su tiempo a investigar y escribir sobre inteligencia artificial, geopolítica y las transformaciones contemporáneas.
“Estoy haciendo lo que me gusta”, resumió al describir esta etapa de su vida.
Más de cuatro décadas vinculadas a la universidad
Aguirre estimó que lleva alrededor de 41 años dedicado a la enseñanza universitaria, aunque continúa dictando cursos y posgrados.
A lo largo de su trayectoria, señaló, llegó a enseñar nueve asignaturas diferentes, desde materias relacionadas con el Derecho hasta política internacional, filosofía y filosofía indígena.
También continúa escribiendo y colaborando con publicaciones académicas y medios extranjeros.
Actualmente trabaja junto a Liliana Otaviano en distintos artículos vinculados con los desafíos tecnológicos y sociales que plantea la inteligencia artificial.
“No sabemos hasta dónde puede llegar”
Uno de los temas centrales de la conversación fue precisamente la velocidad con la que avanza la inteligencia artificial.
Aguirre sostuvo que la humanidad atraviesa una transformación de una magnitud difícil de dimensionar y advirtió que no debe reducirse la discusión únicamente al impacto que tendrá sobre determinados empleos.
“Estoy hablando de nuevas formas de existencia”, remarcó.
Para el académico, existen enormes oportunidades asociadas con estas tecnologías, pero también riesgos si su desarrollo queda concentrado en manos de un reducido número de compañías y magnates tecnológicos.
“El problema es quién maneja esto. Si se democratiza es una cosa; si queda en manos de un grupo de magnates, la situación puede ser complicadísima”, planteó.
Tres grandes riesgos para el futuro
Durante la entrevista hizo referencia a trabajos de la investigadora Flavia Costa, dedicada al análisis de los cambios tecnológicos y los denominados “accidentes” capaces de modificar profundamente las sociedades.
Aguirre enumeró tres escenarios que considera especialmente relevantes: la posibilidad de una nueva pandemia, un acontecimiento nuclear —accidental o provocado por un conflicto bélico— y el desarrollo de una inteligencia artificial fuera de control.
También mencionó el poder creciente de empresarios tecnológicos como Peter Thiel y señaló que paralelamente existen desarrollos de enorme importancia en China que Occidente conoce mucho menos.
Para Aguirre, la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China constituye uno de los procesos decisivos de esta etapa histórica.
¿La inteligencia artificial dejará gente sin trabajo?
Ante una de las preguntas que más inquietud genera alrededor de la IA, Aguirre fue categórico: el mercado laboral sufrirá modificaciones profundas.
“Se van a quedar sin trabajo aquellos que no puedan hacer un ejercicio de adaptación de una manera muy drástica”, señaló.
No planteó que desaparecerá el trabajo en general, sino que muchas actividades deberán reformularse y que millones de personas tendrán que adquirir nuevas capacidades.
Incluso mencionó la posibilidad, debatida internacionalmente, de implementar algún tipo de ingreso universal frente a sociedades donde una parte creciente de la producción pueda estar automatizada.
Para Aguirre, no se trata de un escenario lejano.
“La Argentina ya está dentro de esta transformación”, afirmó.
El desafío para los dirigentes políticos
Una de sus mayores preocupaciones pasa por determinar si quienes ocupan cargos públicos comprenden realmente la dimensión de estos cambios.
“Administrar áreas del Estado nos está demandando mucho más de lo que incluso pueden brindar actualmente las universidades, porque la tecnología está evolucionando mucho más rápido”, explicó.
Aguirre consideró fundamental que las universidades públicas profundicen los estudios interdisciplinarios sobre inteligencia artificial y sus consecuencias.
“Alguien tiene que pensar estas cosas y, para mí, las universidades públicas están obligadas a hacerlo”, sostuvo.
También reconoció que algunas instituciones académicas argentinas ya cuentan con áreas avanzadas de investigación, aunque consideró necesario trasladar ese conocimiento hacia quienes toman decisiones políticas.
Menos lectura y un lenguaje cada vez más precario
Aguirre relacionó además el desarrollo tecnológico con una problemática educativa y cultural: la pérdida del hábito de lectura.
“Cada vez se lee menos”, advirtió.
Según explicó, la capacidad de desarrollar el lenguaje está profundamente vinculada con la lectura y consideró preocupante que estudiantes encuentren cada vez mayores dificultades para abordar textos extensos.
“Hay investigaciones que muestran que alumnos universitarios tienen dificultades para leer cien páginas seguidas. Hace quince o veinte años eso era algo habitual dentro de determinados ámbitos académicos”, señaló.
Para el especialista, esa pérdida de capacidad puede convertirse en una desventaja importante frente a un mundo laboral y tecnológico cada vez más complejo.
Una mirada geopolítica sobre La Pampa
La conversación también se trasladó a la situación provincial.
Aguirre expresó preocupación por la posición geográfica de La Pampa frente al fuerte crecimiento energético y minero que experimentan provincias vecinas.
Mencionó la expansión de Vaca Muerta, las inversiones mineras cordilleranas y la necesidad de discutir el desarrollo territorial pampeano.
También volvió sobre el histórico conflicto por el río Atuel.
A su entender, La Pampa tiene una enorme superficie con baja densidad demográfica y fuertes condicionamientos ambientales.
“Tenemos un territorio desértico enorme en el centro del país y eso también debería pensarse geopolíticamente”, señaló.
Al mismo tiempo, destacó la calidad de profesionales, escritores, músicos y referentes culturales pampeanos como uno de los principales activos de la provincia frente a los desafíos futuros.
Críticas al Gobierno nacional y preocupación por la violencia
Consultado sobre la situación argentina, Aguirre planteó una mirada crítica sobre el Gobierno de Javier Milei.
Dijo observar “un país desmembrado”, con sectores económicos que muestran crecimiento pero con amplias franjas sociales que quedan excluidas.
También cuestionó el deterioro de determinados servicios estatales y mencionó las dificultades salariales que atraviesan trabajadores públicos y miembros de las fuerzas de seguridad.
Pero uno de los aspectos que dijo observar con mayor preocupación es el crecimiento de la violencia verbal en el debate público.
“La violencia puede venir desde arriba, pero lo que más me preocupa es la violencia entre pares”, aseguró.
Según consideró, determinados modos agresivos de comunicación terminaron incorporándose a las relaciones cotidianas entre ciudadanos.
Su paso por la Defensoría General
Aguirre también recordó sus 11 años como defensor general de La Pampa.
Definió aquella etapa como intensa y caracterizada por permanentes discusiones con el propio funcionamiento institucional.
“Cada vez que ocupé un cargo público lo milité”, afirmó.
Entre los temas que considera todavía pendientes mencionó los mecanismos de castigo y control dentro del sistema judicial y, especialmente, la situación de la salud mental.
Destacó que actualmente existe una mayor preocupación institucional por esta problemática, aunque sostuvo que todavía queda mucho camino por recorrer.
Una vida dedicada al derecho, la docencia y la escritura
A sus 70 años, Aguirre continúa escribiendo, investigando y enseñando.
Cuenta con alrededor de 21 libros publicados, mantiene su propio portal y participa de proyectos académicos dentro y fuera del país.
Actualmente vive en Lowo Che, Toay, rodeado de caldenes y dedicado a la lectura y la producción intelectual.
Además de su extensa trayectoria académica y jurídica, durante la entrevista apareció otra faceta menos conocida: fue arquero de fútbol, surgió en el Club General Belgrano e incluso llegó a integrar una selección juvenil durante la década de 1970.
Finalmente eligió estudiar Derecho.
“No me arrepiento de haber tomado esa decisión”, afirmó.
Consultado acerca de si todavía tiene alguna gran asignatura pendiente, respondió sin dramatismos: “La verdad que no”.
Su preocupación ahora está puesta en comprender el mundo que viene.
Un mundo donde, según Aguirre, la inteligencia artificial puede producir beneficios extraordinarios, pero también profundizar desigualdades y alterar las relaciones sociales conocidas durante siglos.
Y allí dejó planteada una de las preguntas centrales de toda la entrevista: no solamente hasta dónde llegará la tecnología, sino quién tendrá el poder de decidir qué hacer con ella.

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