En diálogo con el periodista Eduardo Villada en LU100 Radio Capital AM 1040 FM 102.5, Aguirre repasó su vínculo con la fotografía, contó cómo surgió el proyecto y explicó el proceso que lo llevó a registrar durante meses una actividad profundamente ligada a la historia de Santa Rosa.
“Es mi primera exposición”, contó el fotógrafo, de 35 años, quien lleva alrededor de una década trabajando profesionalmente detrás de una cámara.
Una pasión que comenzó en su casa
Aguirre recordó que su acercamiento a la fotografía comenzó desde muy pequeño.
“En casa siempre hubo cámaras de fotos. Tengo fotos de chico con una cámara en la mano”, relató.
Con la llegada de las primeras cámaras digitales comenzó a experimentar por su cuenta y, posteriormente, dio el salto a las cámaras réflex, que le permitieron explorar nuevas posibilidades técnicas.
Los paisajes pampeanos fueron uno de sus primeros grandes motivos.
“Lo que tenía a mano era el paisaje de La Pampa, con esos atardeceres increíbles que tenemos”, recordó.
Con el tiempo comenzó también a interesarse por la fotografía de vehículos, especialmente de motos, otra de sus grandes pasiones.
Buenos Aires y el aprendizaje profesional
Cuando decidió profundizar su formación, Aguirre se trasladó a Buenos Aires para estudiar fotografía durante tres años.
Allí comenzó a vincularse profesionalmente con distintas producciones.
Trabajó como asistente en sesiones fotográficas destinadas a campañas comerciales de Easy y posteriormente comenzó a colaborar con fotógrafos dedicados a eventos sociales.
Su interés por las motos también le abrió nuevas puertas.
Una de ellas llegó cuando logró realizar una producción fotográfica con motocicletas Ducati.
“Mandé una solicitud para hacer una prueba, les mostré algunas fotos que había hecho y me dijeron que querían ese trabajo. De un día para el otro terminé recorriendo Buenos Aires sacándole fotos a dos motos”, recordó.
Aquellas experiencias fueron consolidando su formación, pero al regresar a Santa Rosa sintió la necesidad de desarrollar un proyecto más personal.
El regreso a Santa Rosa y una idea pendiente
Aguirre contó que, una vez de regreso en La Pampa, comenzó a pensar en un trabajo documental que pudiera vincularlo nuevamente con su ciudad.
El recuerdo de la construcción de la casa de sus padres terminó siendo el disparador.
“Me acordé de que cuando mis viejos hicieron su casa compraban los ladrillos en el barrio Los Hornos. Entonces pensé: tengo que ir a ver qué queda de todo eso”, explicó.
Un día tomó su moto y comenzó a recorrer el barrio.
Allí conoció a Martín Díaz, integrante de una familia con varias generaciones vinculadas al oficio ladrillero.
Aguirre se presentó, le explicó cuál era su intención y le advirtió que no se trataba simplemente de hacer algunas fotografías para una nota.
“Le dije: ‘Voy a venir varios días, voy a documentar todo el proceso y probablemente algún día estés trabajando y yo aparezca con la cámara’. Y Martín me dijo que no tenía ningún problema”, recordó.
Del barro al ladrillo
A partir de ese encuentro comenzó un trabajo que se extendió durante meses.
Aguirre documentó prácticamente todas las etapas de la elaboración artesanal del ladrillo: la preparación de la tierra, la mezcla con aserrín, la fabricación del barro, el moldeado, el secado y finalmente la cocción.
Según relató, Martín utiliza tierra proveniente del monte de caldén que luego mezcla con aserrín para darle consistencia al material.
Todo el proceso puede demandar aproximadamente un mes, dependiendo también de las condiciones climáticas.
“Al principio parecía que estaba sacando siempre la misma foto porque el trabajo es muy repetitivo. Después apareció el verdadero desafío: volver una y otra vez, mirar desde otro lugar y encontrar imágenes distintas dentro de esa rutina”, explicó.
Para Aguirre, precisamente allí apareció la riqueza del trabajo documental.
Mil fotografías para elegir solamente 22
A lo largo del proyecto tomó alrededor de mil fotografías.
Sin embargo, para la exposición decidió realizar una selección estricta y quedarse únicamente con 22 imágenes.
“Treinta o cuarenta fotos ya pueden cansar. Me pareció que 22 era un buen número para que la gente pudiera detenerse a mirar cada una”, explicó.
La muestra combina imágenes estrictamente documentales con otras de una búsqueda más artística y abstracta.
¿Por qué “Martín”?
El nombre elegido para la exposición es sencillo: “Martín”.
La razón, explicó Aguirre, es que Martín Díaz funciona como el hilo conductor de toda la historia.
No se trata solamente de mostrar cómo se fabrica un ladrillo, sino también de registrar a la persona detrás de ese oficio y una actividad que forma parte de la identidad del barrio Los Hornos.
El propio nombre del sector de Santa Rosa está históricamente relacionado con la presencia de los hornos utilizados para fabricar ladrillos.
Su primera exposición
Las fotografías permanecieron guardadas durante un tiempo hasta que Aguirre conoció una convocatoria de la Cámara de Diputados de La Pampa destinada a artistas.
Su pareja le acercó la información y decidió presentar el proyecto.
La propuesta fue seleccionada y finalmente pudo concretar su primera exposición.
La muestra se encuentra instalada en el hall de ingreso de la Cámara de Diputados de La Pampa y puede visitarse de lunes a viernes, entre las 8 y las 18 horas, con entrada libre y gratuita.
Está previsto que permanezca aproximadamente un mes, aunque todavía no existe una fecha definitiva para su cierre.
En el espacio también hay un código QR que permite acceder al perfil de Instagram del fotógrafo, conocer otros trabajos y contactarlo.
Una mirada sobre los oficios que permanecen
Después de años fotografiando paisajes, vehículos, eventos y producciones comerciales, Aguirre encontró en “Martín” una manera diferente de relacionarse con la fotografía.
Volver muchas veces al mismo lugar, observar el trabajo cotidiano y descubrir detalles nuevos dentro de una tarea aparentemente repetitiva se convirtió en uno de los principales aprendizajes del proyecto.
Y también abrió una nueva etapa.
El fotógrafo adelantó que ya piensa en otros trabajos documentales, aunque prefirió no revelar todavía cuál será su próximo desafío.
Por ahora, “Martín” representa su primera exposición y, al mismo tiempo, un homenaje visual a uno de esos oficios tradicionales que todavía sobreviven en Santa Rosa.

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