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Fuertes críticas al título de la nueva encíclica de Francisco por no ser inclusivo

Aún no salió la nueva encíclica del papa Francisco sobre la fraternidad y la amistad social, pero no dejan de lloverle feroces críticas a su título, Fratelli tutti(Hermanos todos), que se mantendrá en italiano en todas sus traducciones. Aunque se trata de una cita de San Francisco de Asís, es considerado no inclusivo y discriminatorio para muchas mujeres.
 
Fratelli tutti, la tercera encíclica del exarzobispo de Buenos Aires después de Lumen Fidei (La luz de la Fe), escrita a cuatro manos con su predecesor, Benedicto XVI, papa emérito (2013); y Laudato Sí, sobre el cuidado de la casa común (2015), será firmada por el Papa este sábado en Asís, ante la tumba de san Francisco, e en lo que será la primera salida del Pontífice de Roma desde el comienzo de la pandemia de coronavirus. Y será difundida al día siguiente, 4 de octubre, jornada en la que se celebra el santo patrono de Italia, del que tomó el nombre el papa argentino.
 
Más allá de la expectativa por el contenido de este nuevo documento, llama la atención el revuelo que se ha levantado desde el principio -cuando se conoció- en torno al título, especialmente en el mundo anglófono. Fiel reflejo de esto, hace unos días el Catholic Women's Council (Consejo de Mujeres católicas), una coalición de redes de mujeres católicas de todo el mundo, que hace campaña para el pleno reconocimiento de la dignidad e igualdad de la mujer en la Iglesia, le mandó al Papa una carta abierta pidiéndole directamente que cambie el título. E incluya a las "sorelle" (hermanas), transformándolo en Fratelli e sorelle tutti (Hermanos y hermanas todos).
 
"Entendemos que el título viene de una cita de San Francisco y sabemos que su intención es incluir a toda la humanidad. Sin embargo, el sustantivo masculino alienará a muchos, en un momento en el que las mujeres en muchos idiomas y culturas diferentes se resisten a que se les diga que el masculino está pensado genéricamente", escribió el CWC. "Esto es particularmente cierto en los países de habla inglesa, donde ya no se utilizan términos exclusivos como «mankind» y «brethren» para referirse a la humanidad", destacaron.
 
Adujeron, por otro lado, que también muchas mujeres italianas sostienen que no se sienten incluidas en el término fratelli, y en alemán es esencial una indicación más precisa del género pretendido si se quiere comunicar el significado en la traducción. "Ya numerosos comentaristas ingleses están traduciendo el título como «Brothers All» de manera que hace más explícita y dolorosa la exclusión de las mujeres de las palabras iniciales de la encíclica", lamentaron.
 
Y finalmente pidieron: "Querido papa Francisco, esta cuestión presenta un problema para muchas de nosotras que de otra manera estaríamos plenamente involucradas con la encíclica y nos comprometeríamos a trabajar con usted para una transformación social, espiritual y ambiental duradera. En el mejor de los casos es una distracción, y en el peor es un serio obstáculo. Esta desafortunada situación puede ser fácilmente rectificada con la inclusión de «sorelle» así como «fratelli» en el título. Esto aseguraría que las traducciones incluyan tanto a las hermanas como a los hermanos en todos los idiomas, y evitaría cualquier malentendido en cuanto a quien está dirigida". "Sabemos que una modificación tan pequeña estaría de acuerdo con el espíritu de San Francisco y con sus propias intenciones. Le instamos a que demuestre que está abierto al diálogo y que escucha las voces de las mujeres. Hacer este pequeño cambio en el título sería un poderoso mensaje de que nos ha escuchado", concluyeron.

 

Pedido tardío

 
El pedido llegó seguramente demasiado tarde. La encíclica ya ha sido traducida a todos los idiomas y el título será el mismo, en italiano, para todas las versiones. Consciente del problema, hace dos semanas el Vaticano en un editorial recordó que como el título proviene de una cita de San Francisco (que se encuentra en las Admoniciones, 6, 1: FF 155), "el Papa obviamente no la ha cambiado". "Pero sería absurdo pensar que el título, en su formulación, contiene alguna intención de excluir de los destinatarios a más de la mitad de los seres humanos, a saber, las mujeres", escribió Andrea Tornielli, director editorial de los medios del Vaticano. "Por el contrario, Francisco eligió las palabras del santo de Asís para inaugurar una reflexión que le interesa mucho sobre la fraternidad y la amistad social y, por lo tanto, tiene la intención de dirigirse a todas sus hermanas y hermanos, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que pueblan la tierra. A todos, de una manera inclusiva y nunca exclusiva", subrayó.
 
Aunque en Italia el tema aparece como menos problemático, de hecho todos entonan el famoso himno nacional, "Fratelli d'Italia", sin pensar en exclusión alguna, también se levantaron algunas voces indignadas. Una de ellas es la de Paola Lazzarini, socióloga que es presidenta de Donne per la Chiesa (Mujeres para la Iglesia, grupo que forma parte del CWC), que en las redes sociales recordó que el himno se remonta a 1847 y que el lenguaje ha evolucionado, así como la sensibilidad de las mujeres. En tuits de lo más combativos, Lazzarini también sentenció: "Ningún hombre puede decirnos si debemos sentirnos incluidas o no en el título 'Fratelli tutti'"; "Considero enfermo un mundo en el que los hombres pretenden explicarnos que tenemos que sentirnos incluidas en una palabra masculina y quedarnos calladas".
 
Lo cierto es que, desde que se presentó al mundo, el 13 de marzo de 2013, el papa Francisco suele siempre saludar a la multitud dirigiéndose a "fratelli e sorelle" (hermanos y hermanas). Lo hace todos los domingos a la hora de la oración mariana del Angelus, los miércoles en la audiencia general, en viajes y demás encuentros. Por eso en el Vaticano esperan que, más allá del revuelo por el título, sea el contenido de la encíclica lo que importe.