
Hilda (86) y Hugo (92) fueron desalojados de su departamento por falta de pago. Uno de sus hijos, con quien vivían, los llevó a almorzar, pero nunca volvió a buscarlos.
Quien no tiene un familiar o conoce la historia del padre o abuelo de un amigo que trabajó en un campo, donde las condiciones eran infrahumanas, sin goce de sueldo o apenas le pagaban unos pocos pesos, que solo alcanzaban para el tabaco y la yerba. Son historias con las que crecimos, y que pensamos que son parte del pasado, donde la justicia era algo lejano y ciertos personajes eran los dueños de sus empleados. Avaricia, necesidad de poder, maldad, placer... vaya uno a saber cual es el motivo por el que estos "patrones de estancia" se sienten con la facultad de sobrepasar los derechos de los demás.




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