
En Brasil, en la elección presidencial de 2002, la desconfianza de los mercados escaló peligrosamente. Las encuestas mostraban que el candidato del PT, Luis Lula Da Silva, iba a ganar. Venía de perder tres elecciones presidenciales consecutivas, las últimas dos de ellas, contra Fernando Henrique Cardoso, un destacado sociólogo, que había sido un ministro de economía exitoso antes de ser electo dos veces, quien se encontraba finalizando su segundo mandato.




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