
Desde su fundación en el año 1980, la empresa piquense La Orquídea no paró de crecer. El trasvase generacional familiar se concretó en el año 2001 y, desde esa fecha el emprendimiento trascendió las fronteras de La Pampa. Lejos quedó ese cuarto de tres por tres donde, Cañas, comenzó a tostar maní y almendras, con metodología totalmente artesanal.




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