No cabe duda que el miedo recorre las calles del mundo ahora que están más vacías que nunca. Y no es para menos, nadie pone en duda o niega que haya fallecidos ni mucho menos. Quizás quien no tenga temor por íntimas razones personales ahora, o porque siempre tuvo ausencia de miedo en todas las facetas de la vida, o por justificadamente creer que goza de buena salud, tan solo quizás, sí siente temor por aquellos familiares y amistades de mayor edad, o no, que por diferentes motivos podrían ser víctimas potenciales del Coronavirus. El miedo camina tranquilamente y nosotros se lo estamos permitiendo.