Hace ya más de cuatro años se reunía en Gualeguaychú la Convención Radical, que aprobaba una alianza con el PRO y la Coalición Cívica, que luego adoptaría el nombre Cambiemos. Fueron discusiones de alta tensión entre dos visiones diferentes. De un lado, quienes defendían la postura que finalmente se impuso, aduciendo la necesidad de desplazar al kirchnerismo y las posibles ganancias en cuanto a espacios de representación que podría obtener el partido. Del otro, quienes dudaban de las coincidencias ideológicas del nuevo espacio o reclamaban la necesidad de una alianza más amplia en aras de la gobernabilidad. No hace falta reiterar cómo terminó la historia: la fórmula Macri-Michetti ganó en segunda vuelta y asumió el 10 de diciembre de 2015.