The Economist fustiga a Javier Milei: ajuste implacable, bolsillos rotos y el fantasma de 2027

El influyente semanario británico reconoció el derrumbe de la inflación y el superávit fiscal bajo la gestión libertaria, pero alertó sobre el desplome salarial, la sangría de puestos formales y le exigió al mandatario menos bravuconadas y mayor sensibilidad social.
El prestigioso semanario británico The Economist volvió a cargar las tintas contra la administración de Javier Milei mediante un contundente editorial publicado en su última edición impresa, bajo la tajante premisa de que la Argentina demanda “menos gritos y más crecimiento”. El análisis advierte que la supervivencia política del Presidente en el mediano plazo estará atada a su aptitud para amalgamar el ordenamiento macroeconómico con respuestas tangibles frente a la crisis de empleo y el deterioro de los ingresos.
Publicado bajo el antetítulo “Pan y manteca, no fanfarronadas”, el artículo no escatimó reconocimientos a los logros oficiales en el plano inflacionario. La publicación admitió que la suba de precios anual se derrumbó desde el 161% heredado antes de la asunción de Milei hasta ubicarse en torno al 34% en julio de 2026, al tiempo que valoró el superávit fiscal alcanzado y la decisión política de clausurar la emisión monetaria directa.
Inclusive, el medio económico recordó que al arribar a la Casa Rosada existía escepticismo entre los analistas sobre la viabilidad de ejecutar un recorte feroz, pulverizar la inflación y desregular los mercados. “Milei demostró que estaban equivocados”, sentenció el editorial.
La contracara: recesión, salarios magros y empleo destruido
Pese a los laureles financieros, la revista advirtió que la reactivación económica avanza a paso de tortuga y de manera asimétrica, con sueldos reales que siguen soterrados por debajo de la línea de largada de la gestión y una contracción neta en la cantidad de puestos de trabajo formales.
- Inflación: Bajó del 161% al 34% anual estimado a julio de 2026.
- Cuentas públicas: Consolidación del superávit fiscal y freno total a la emisión.
- Actividad: Crecimiento lento, salarios deprimidos y destrucción de empleo formal.
“Muchas personas todavía enfrentan dificultades”, remarcó la publicación, advirtiendo que la incertidumbre laboral se convirtió en la principal angustia de franjas cada vez más amplias de la ciudadanía.
El recetario británico: apertura total y menos Estado
Para la revista, es hora de capitalizar el ancla inflacionaria para virar hacia un nuevo capítulo del plan económico. “Es el momento de construir sobre los cimientos que estableció y concentrarse más en el crecimiento”, apuntó el texto.
En este sentido, el semanario planteó que urge dinamizar la actividad mediante la inyección de crédito, el estímulo a la inversión privada y la generación genuina de empleo. Dentro de las recetas sugeridas figuran la anulación de los corralitos cambiarios todavía vigentes y una merma en la injerencia del Banco Central sobre los mercados.
“La forma más evidente de resolver esto consiste en ser más libertario, no menos”, argumentó The Economist, sugiriendo que una postura monetaria flexible potenciaría el fondeo corporativo a riesgo de tolerar una desaceleración más paulatina en la baja de los precios.
La sombra electoral de 2027 y las críticas colaterales
El diagnóstico internacional une de forma umbilical el desempeño económico con las urnas en 2027. Según el relevamiento, los índices de aprobación de Milei se repliegan hacia los pisos de su mandato, quedando su permanencia supeditada a que las variables macro se traduzcan en bienestar directo para el ciudadano de a pie.
Ante este panorama, el artículo exigió al jefe de Estado posar la lupa sobre el poder adquisitivo, la desocupación y los hogares castigados por la quita de subsidios, reclamándole que “muestre algo de empatía” ante el sufrimiento social.
Por otro lado, la publicación fustigó el oportunismo oficial en torno a la causa Malvinas, interpretando que el Gobierno recurre a dicha bandera patriótica para aglutinar tropa propia y desviar la atención de los cimbronazos económicos y de los escándalos de corrupción que salpican a dirigentes afines.
“Es difícil denunciar a la ‘casta’ corrupta cuando tus aliados enfrentan acusaciones de corrupción propias”, chicaneó el editorial, renovando sus objeciones al talante beligerante del mandatario frente a los cuestionamientos.
Con este texto, ya son tres las embestidas críticas que The Economist dedica a la administración libertaria en un lapso menor a diez días, tras haber cuestionado previamente la estrategia geopolítica por las islas y advertir sobre la fragilidad del rumbo económico. El nuevo editorial concluyó con una advertencia filosa de cara al año electoral: si la estabilidad de los números no derrama en bienestar y empleo, el “remarcable experimento liberal” sufrirá un duro castigo popular en los comicios.
.jpeg?dncb=20260914023521-1724)

