Avanzada en el Fin del Mundo: el Gobierno inyectará más de $300 mil millones para blindar la Base Naval de Ushuaia

Con la meta de concluir la Base Naval Integrada hacia finales de 2029, la administración libertaria incluirá una millonaria partida en el Presupuesto 2027. La ambiciosa obra busca consolidar la presencia soberana en el Atlántico Sur y disputarle el liderazgo logístico antártico a Chile.
La historia repetida de maquetas polvorientas y anuncios vacíos sobre la soberanía en el fin del mundo parece haber entrado en una nueva fase. Con la misión de finalizar de una vez por todas la Base Naval Integrada (BNI) de Tierra del Fuego hacia fines de 2029, la gestión nacional destinará una partida superior a los $300 mil millones en el Presupuesto 2027 que enviará esta semana al Congreso.
El proyecto, que quedará bajo la órbita de la Armada, pretende transformar el enclave en el principal polo logístico militar de la región. El objetivo táctico es robustecer la presencia argentina en el Atlántico Sur y erigirse como el puente indiscutido de entrada a la Antártida, en medio de la tensión latente por Malvinas.
De la cadena nacional al barro fueguino
La decisión política de rescatar esta iniciativa —ideada durante décadas, manoseada desde su arranque en 2022 y jamás concretada— cobró impulso tras la cadena nacional de Javier Milei. Aquella misma noche, el Presidente firmó un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que reasignó casi $218.000 millones para las Fuerzas Armadas y el Ministerio de Defensa. Días más tarde, dio la orden directa al Palacio de Hacienda para blindar los fondos necesarios en el proyecto de ley de Presupuesto.
En esa línea, el ministro de Defensa, Carlos Presti, confirmó durante una recorrida por la Península de Ushuaia que la iniciativa contemplará partidas superiores a los $300 mil millones adicionales para empujar los trabajos, cuyo costo global se estipula en US$450 mil millones.
“Saldrán obviamente de los propios recursos del Estado. El gobierno a través del Presidente ha determinado que, manteniendo el equilibrio fiscal, los recursos están”, disparó Presti frente a la tropa.
Acompañado por el canciller Pablo Quirno; el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Marcelo Alejandro Dalle Nogare; y el titular de la Armada, Juan Carlos Romay, el ministro ratificó que el plan prescindirá de asistencia externa o créditos de organismos multilaterales.
“Es una base de Argentina con sus propios recursos, un proyecto que está hace décadas y que ahora lo podemos empezar a ejecutar. Después, que se unan países que van a utilizar nuestra Base Naval Integrada en aspectos logísticos para su llegada a la Antártida es otro tema, pero hoy está concebida con una base argentina”, sentenció Quirno.
Medio siglo de promesas y una platea de hormigón
La idea de levantar una Base Naval Integrada en Ushuaia lleva más de medio siglo en los papeles de los mandos navales. Según detalló el comandante del Área Naval Austral y jefe de la Base Naval de la Armada en Ushuaia, Guillermo Prada, ya en 1971 se analizaba erigir un nuevo puerto militar en la Península, un diseño que naufragó una y otra vez por falta de presupuesto.
Hubo que esperar hasta 2022, durante la administración de Alberto Fernández, para que el Estado firmara un convenio con el astillero Tandanor con el fin de fabricar un galpón modular. En ese entonces, se montó un monolito para señalar la ubicación del muelle, una construcción que nunca arrancó.
Los trabajos iniciales en el terreno arrancaron en 2023 y, ya bajo el mandato de Milei, en 2025 se culminó la platea de hormigón, el único testimonio visible en la zona. A diferencia del esquema anterior —que depositaba toda la ejecución en Tandanor—, la actual gestión resolvió que el grueso del proyecto se canalice mediante licitación pública.
Fuentes castrenses precisaron que en las próximas semanas se publicarán las primeras cinco licitaciones, con la intención de que las máquinas comiencen a operar el 2 de enero de 2027.
“Puntualmente, el mandato que nos ha dado el Presidente es mostrar hechos, no palabras, y darle impulso a toda la construcción de esta capacidad. Hace 40 años que todos miran para otro lado y nadie la materializa”, fustigó Presti.
Los ejes del plan y la urgencia por el rompehielos
Parado bajo una carpa instalada sobre el terreno fangoso, el director General del Material de la Armada, Daniel Francisco Finardi, expuso los plazos y los seis pilares de infraestructura del masterplan:
- Construcción del muelle: la obra troncal del proyecto.
- Obradores: soporte operativo para la construcción.
- Unidad de Servicios Marítimos: suministro de agua, energía, combustible, practicaje y remolque.
- Área de logística antártica: desarrollo estratégico para la proyección austral.
- Urbanización del predio: instalación de servicios básicos.
- Relocalización y viviendas: traslado de la actual base naval y edificación de hogares para el personal (etapa posterior).
La prioridad indiscutida es poner operativo el muelle con máxima velocidad. Las instalaciones actuales de la Armada carecen de calado y estructura para recibir al rompehielos Almirante Irízar ni a los buques logísticos clase Patagonia —de 18 mil toneladas—, los cuales se ven obligados a operar desde el muelle comercial de la ciudad.
El cronograma es sumamente exigente:
- Principio de 2027: inicio simultáneo de la ingeniería del muelle, la arquitectura de obradores y los servicios marítimos.
- Primeros 18 meses: construcción del 40% del muelle (240 de los 585 metros totales), apto para recibir lanchas de la División Patrulladora Austral.
- Plazo de 30 a 36 meses: finalización de la estructura total del muelle y la logística antártica (hacia mediados o fines de 2029).
- A partir de 2028: inicio del traslado de la base naval al nuevo predio.
- Desde 2029: levantamiento de las 450 viviendas destinadas al personal militar.
Ventaja geopolítica frente a Chile
Para la Casa Rosada, el alcance de la BNI excede largamente el plano castrense: la apuesta apunta a convertirla en el corredor principal hacia el continente blanco, tanto para misiones científicas como comerciales, contemplando la inminente revisión del Tratado Antártico pactada para 2048.
“Hoy estamos corriendo muy de atrás. Todo el mantenimiento pasa por Punta Arenas (Chile), se lleva todo”, admitió con crudeza una fuente de la Armada, resaltando la ventaja comparativa que desperdicia la Argentina por falta de infraestructura.
Ushuaia se encuentra a un día y medio de navegación menos que la ciudad trasandina, una diferencia que impacta directamente en el ahorro de costos operativos. “Para Estados Unidos y cualquier país que opere en la Antártida es clave. Es el mejor punto para llegar a aguas abiertas”, ratificó el vocero castrense.
En paralelo, el plan oficial comprende mejoras en la pista de aterrizaje de la base Petrel, en la Antártida, que será extendida para permitir operaciones seguras de aviones Hércules C-130, además de la incorporación de módulos habitacionales licitados públicamente.
La jugada promete blindar el control geopolítico del país sobre el Atlántico Sur y las Islas Malvinas, asegurando la proyección hacia el sector antártico. Los próximos tres años pondrán a prueba si, a diferencia de lo ocurrido con sus antecesores, el anuncio logra transformarse en cemento y acero o queda, una vez más, sepultado en el barro.
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