Prisión preventiva para el acusado de perpetrar un violento robo a mano armada en un polirubro piquense

La Justicia le impuso dos meses de prisión preventiva al único sospechoso por el asalto armado contra un comercio nocturno en General Pico. La captura fue concretada por efectivos de la Comisaría Primera.
Un hombre acusado de cometer un violento asalto a mano armada en un comercio nocturno de General Pico fue formalizado este domingo y recibió una medida de coerción de 60 días de prisión preventiva. Durante la audiencia judicial, el Ministerio Público Fiscal le atribuyó los delitos de robo agravado por el uso de arma de fuego y tenencia ilegal de arma de fuego.
El expediente judicial se originó a raíz del atraco sufrido por el Polirubro 107, situado sobre la calle 107, en la zona limítrofe entre los barrios Frank Allan y Don Bosco, específicamente entre las arterias 32 y 34 bis.
Las diligencias investigativas y la recolección de pruebas estuvieron a mano de los efectivos de la Comisaría Primera, bajo las órdenes del comisario inspector Agustín Martínez, lo que derivó en la identificación y captura del sospechoso. En la audiencia de formalización participó el fiscal subrogante Luciano Rebechi —dado que la investigación principal está encabezada por el fiscal Juan Cupayolo—, ante la intervención del juez de control Diego Ambrogetti y el abogado defensor particular Guillermo Costantino.
Cómo se produjo el hecho: encapuchado, amenazas y exigencia de encierro
El suceso ocurrió durante la madrugada de un miércoles, cerca de la 01:20, cuando el local comercial prestaba servicios con normalidad. En ese momento, la atención estaba a cargo de Gabriel, de 24 años e hijo de los dueños del negocio que funciona las 24 horas.
El asaltante irrumpió en el establecimiento con el rostro tapado por una capucha y avanzó de manera directa hacia el joven empleado mientras esgrimía un arma de fuego.
Mediante intimidaciones, le ordenó que guardara la recaudación dentro de una bolsa de nylon, logrando sustraer el dinero en efectivo.
Con el botín en su poder, el malviviente le demandó las llaves del establecimiento con el propósito de encerrarlo. No obstante, al constatar que el trabajador no las llevaba consigo, abandonó esa idea.
Antes de huir, el individuo amenazó a la víctima para que no intentara perseguirlo, alegando que cómplices lo aguardaban en el exterior. Pese a esto, el análisis de cámaras y las pericias posteriores confirmaron que operó en solitario y abandonó el lugar a pie.
A pesar de la gravedad del episodio, el joven conservó la calma y evitó resistirse, previniendo consecuencias más graves. Para la familia propietaria, el asalto significó un golpe muy duro tras 20 años al frente del comercio, situación que los obligó a cambiar la dinámica de atención nocturna y reforzar las medidas de seguridad, atendiendo al público tras rejas durante la madrugada.













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