Presupuesto 2027: el Ejecutivo recula con el tijeretazo en Discapacidad y negocia una nueva redacción con los aliados

Tras el revuelo político interno y el rechazo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada decidió dar marcha atrás con el polémico articulado del proyecto y ahora pule un texto alternativo.
A veces, el fuego amigo quema más que las piedras de la oposición. El Gobierno de Javier Milei tuvo que dar el brazo a torcer y retroceder con el controvertido capítulo de Discapacidad que había metido de contrabando en el proyecto de Presupuesto 2027. Ahora, en plena danza de negociaciones, la administración libertaria intenta salvar los muebles con una nueva propuesta consensuada junto a los bloques dialoguistas en el Congreso.
La movida oficialista llega tarde, mal y arrastrando un costo político innecesario. El texto original enviado por el Poder Ejecutivo desató un incendio inmediato al meter mano sin anestesia en el régimen de pensiones por invalidez y en las prestaciones destinadas a las personas con discapacidad. Lejos de ser una jugada sincronizada, la iniciativa dejó al desnudo las internas: fuentes oficiales confirmaron que las conversaciones con el PRO, la UCR y otros espacios aliados debieron reencauzarse a los ponchazos porque el oficialismo está, según sus propias palabras, “muy cerca” de abrochar un acuerdo.
El topo en la propia tropa y el enojo libertario
El escándalo se desató en cuanto el expediente pisó la Cámara de Diputados. Varios legisladores oficialistas se enteraron de la jugada al ver modificaciones que jamás habían pisado la mesa chica de las tratativas previas. Entre los sorprendidos que no tenían la más pálida idea del contenido figuraban nada menos que el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, y la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich.
La exministra no se quedó callada. Bullrich salió a poner el grito en el cielo y cuestionó sin filtro que semejante medida se tomara sin discutirla antes en la Mesa Política del Gobierno. Su advertencia fue tan clara como lapidaria: la falta de información previa amenazaba con dinamitar el vínculo con los socios parlamentarios y mandar al tacho las negociaciones indispensables para sacar el Presupuesto.
Qué pretendía tocar la letra chica original
El mamotreto que mandó el Ejecutivo no era un detalle menor; metía bisturí en cuestiones sensibles:
- Modificaba el criterio sanitario de discapacidad para atarlo estrictamente a la invalidez laboral al momento de otorgar la Pensión No Contributiva.
- Endurecía los requisitos de acceso y barajaba cambios en la convivencia entre la pensión y el empleo registrado.
- Tocaba el Nomenclador de Prestaciones Básicas y alteraba directamente las funciones del Certificado Único de Discapacidad (CUD).
Para colmo, la jugada descolocó por completo el tablero político. El oficialismo ya venía cocinando con la oposición dialoguista una alternativa para transformar la actual emergencia en discapacidad en un esquema permanente. Meter el Presupuesto con este torpedo en medio de las conversaciones rompió el tablero y obligó a barajar y dar de nuevo.
La estrategia actual: borrar y reescribir
La salida que encontró la Casa Rosada es tan pragmática como forzada: tachar los artículos originales sobre Discapacidad del proyecto madre e insertar el texto que salga del acuerdo en las comisiones. Desde el riñón libertario aseguran que lo que se vote en el dictamen se acoplará directamente a la ley de leyes.
Sin embargo, los socios circunstanciales miran el panorama con la billetera en la mano y desconfianza en los ojos. En el PRO avisaron que no van a firmar nada a libro cerrado y que exigirán ver el borrador definitivo. Por el lado de la UCR la exigencia fue más concreta: reclamaron precisiones absolutas sobre las deudas y compensaciones pendientes con los prestadores de discapacidad, además de exigir saber cómo se piensa saldar semejante rojo.
Los puntos que se debaten bajo siete llaves
En el borrador que ahora circula sobre los escritorios oficiales se barajan modificaciones sustanciales respecto del plan original:
- Requisitos de las pensiones: Se busca elevar la vara para acceder al beneficio, atándolo a la radiografía socioeconómica de cada solicitante, aunque con el guiño de que la pensión sea compatible con un trabajo en blanco.
- Nomenclador de Prestaciones: Se discute una actualización atada al Índice de Precios al Consumidor (IPC), aunque con tiempos diferentes a los vigentes y garantizando un paraguas de alcance universal.
Con este panorama, la orden en filas oficialistas es cerrar filas y conseguir un dictamen de mayoría en comisiones. El objetivo es evitar que el capítulo de Discapacidad se transforme otra vez en un bumerán que haga naufragar el Presupuesto 2027 en el recinto. El equilibrio fiscal sigue siendo la zanahoria, pero el costo de fabricar enemigos internos y espantar aliados demostró ser, por lo menos, carísimo.
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