La furia de Sergio Schoklender tras su condena por Sueños Compartidos: "No se desvió un puto fondo"

El Tribunal Oral Criminal N°5 sentenció al exapoderado de la Fundación a dos años y nueve meses de prisión en suspenso. Lejos de mostrar operativo operativo arrepentimiento, fulminó a los jueces y calificó el expediente como un delirio.
Aflojen un poco, muchachos: acá no se roba nada. O al menos eso es lo que jura y perjura Sergio Schoklender, quien este lunes rompió el silencio luego de que el Tribunal Oral Criminal N°5 lo condenara a una pena de 2 años y 9 meses en el marco de la tristemente célebre causa "Sueños Compartidos", un expediente que investigó el manejo irregular de multimillonarios fondos públicos destinados a viviendas sociales.
Lejos de asumir culpa alguna por el desbande financiero, el exhombre fuerte de la Fundación salió a cruzar con los tapones de punta a los magistrados y aseguró ante los cronistas que el dinero jamás voló hacia destinos espurios. “No se desvió un puto fondo, está todo acreditado”, disparó sin anestesia.
Las excusas de las casas inconclusas y los cheques en las cuevas
Durante su descargo, Schoklender admitió lo obvio pero intentó esquivar el bulto respecto a las responsabilidades posteriores. Las claves de su defensa giraron en torno a los siguientes puntos:
- Viviendas abandonadas: Reconoció que “muchísimas casas no se terminaron”, aunque inmediatamente se lavó las manos al adjudicar esa debacle a los meses posteriores a su salida de la Fundación Sueños Compartidos.
- La ruta de los pagos: Ante la aparición de cheques en "cuevas" financieras y firmas del rubro agropecuario durante la instrucción, justificó que la propia pesquisa judicial habría terminado por comprobar que se trataba de transacciones legítimas.
- Proveedores en nebulosa: “Todos esos cheques eran pagos a proveedores que después los descontaban en distintos lugares. Absolutamente todos de materiales descontados de las obras”, intentó argumentar.
Una "pena simbólica" y munición pesada contra Comodoro Py
A la hora de buscarle una lógica a su condena a pesar de considerarse un ángel inocente, el exapoderado deslizó que los jueces optaron por salir del paso con una salida tribunera. “Hoy dicen dos años y nueve meses en suspenso, pero los fundamentos los van a leer recién en noviembre y después tenemos que ir a Casación y después a la Corte. Es un delirio”, despotricó, ratificando que seguirá pelendóla en tribunales superiores.
Pero el plato fuerte llegó cuando le tocó el turno al sistema judicial en su conjunto. Ante la requisitoria periodística sobre cómo digiere la sociedad semejante entuerto, sentenció: “No tiene explicación”.
No conforme con eso, metió el dedo en la llaga de los tribunales de Retiro:
“Este edificio es la muestra palpable de lo podrido, destruido y degradado que está todo el sistema judicial argentino”.
Para completar el repaso nostálgico del desastre institucional, trajo a la memoria los oscuros inicios de la pesquisa en manos del fallecido juez federal Norberto Oyarbide. “Ustedes no se olviden que esta causa la empezó Oyarbide. ¿Ustedes se acuerdan de lo que era Oyarbide?”, chicaneó a la prensa.
Finalmente, cuando le tiraron la lengua sobre la absolución de Julio De Vido en el mismo universo judicial, optó por esquivar el bulto con socarronería: “Qué sé yo, porque es De Vido, preguntale a De Vido”.
.jpeg?dncb=20260915122458-6708)


Comentarios de lectores 0
Todavía no hay comentarios. Podés ser el primero en opinar.
Dejá tu comentario