Cuando Cristina Fernández gobernaba el país, Gustavo Béliz estaba exiliado, era perseguido por los servicios de inteligencia del Estado. Vilma Ibarra escribía un libro lapidario sobre ella. Gabriel Katopodis acompañaba a Sergio Massa en la construcción de una alternativa al kirchnerismo, y luego seguiría a Florencio Randazzo; Felipe Solá buscaba todas las alternativas para intentar derrotar al kirchnerismo; Daniel Arroyo cuestionaba su política social y el crecimiento de la pobreza; y Alberto Fernández calificaba al gobierno de Cristina como “patético”. Victoria Donda, por entonces, denunciaba al gobierno de Cristina por las violaciones a los derechos humanos. Ginés González García había sido expulsado del Ministerio de Salud. Julio Vitobello y Claudio Moroni no tenían nada que ver con el Gobierno. Incluso Mercedes Marcó del Pont, con su equipo integrado por Matías Kulfas y Cecilia Todesca, habían sido despedidos: Kulfas describía en otro libro el tobogán en que cayó la economía entre 2011 y 2015.