Colisión de trenes en Toledo: el crudo testimonio de un argentino que sobrevivió al impacto

Brian, un ciudadano argentino que iba a bordo de uno de los convoyes implicados en el choque ferroviario en España, relató los momentos de terror que atravesó. Sufrió contusiones en la cabeza y las extremidades, y remarcó que fueron los propios usuarios quienes iniciaron las tareas de rescate ante la demora de los equipos médicos.
"Estoy en shock, porque los primeros 10 segundos pensé que me moría". Con estas expresiones, Brian recapituló los instantes más críticos que le tocó atravesar durante el siniestro ferroviario registrado este miércoles en las inmediaciones de la estación de Urda, en la provincia de Toledo, España.
El pasajero indicó que se hallaba semiconsignado al momento de la colisión. Cerca de treinta minutos antes del choque, la formación se había detenido en el trayecto entre Ciudad Real y Toledo, y mediante los altoparlantes se notificó a los viajeros que el servicio estaba interrumpido por inconvenientes técnicos.
"Estaban todos los trenes frenados. El problema fue que, cuando dieron el ok para salir, uno no salió y fallaron los radares", detalló al reconstruir el episodio.
La violencia del choque lo proyectó hacia el sector delantero, ocasionando que el asiento situado enfrente se desprendiera y le propinase un golpe en la cabeza. Asimismo, experimentó contusiones en las extremidades inferiores mientras la inercia lo desplazaba dentro del coche.
"Me fui para adelante, se desprendió el asiento que estaba delante mío, me pegó en la cabeza y me golpeé las piernas", recordó, al tiempo que añadió: "Me iba golpeando con todo lo que estaba en el camino y salí desprendido".
Caos, gritos y desesperación a bordo
Inmediatamente después del impacto, el habitáculo se transformó en un escenario de extrema tensión. De acuerdo con el relato del argentino, los ocupantes comenzaron a proferir alaridos y a quebrarse en llanto, mientras numerosos heridos aguardaban atrapados sin poder evacuar el sector.
- Gritos y llantos: Los pasajeros clamaban por ayuda en medio del desconcierto generalizado.
- Heridos y sangre: Múltiples viajeros presentaban lesiones y sangrados visibles.
- Miedo al segundo impacto: Golpes persistentes contra las paredes ante el temor de una nueva colisión de otra formación.
Tras superarse el bloqueo inicial, un pasajero logró destrabar un acceso y se inició la evacuación. Ya en el exterior, el argentino logró divisar la otra formación descarrilada, dimensionando la gravedad del suceso. Del mismo modo, escuchó relatos alarmantes de otros transeúntes sobre el estado de los vagones más afectados, donde las personas quedaron prisioneras entre hierros retorcidos.
Pese a las lesiones sufridas, Brian manifestó su alivio: "Estar vivo para contarlo, después de lo que vivimos, estoy agradecido".
El operativo de rescate y los datos del siniestro
Uno de los cuestionamientos planteados por el sobreviviente apuntó a la tardanza en el arribo de los servicios de emergencia, señalando que la asistencia inicial provino exclusivamente de los propios civiles.
"Había gritos de auxilio debajo de los escombros y la ayuda tardó muchísimo. Eran los civiles los que ayudaban en un primer momento", aseveró.
El accidente se produjo cerca de las 8.54 en las proximidades de la estación de Urda, Toledo, a unos 150 kilómetros al sur de Madrid. El evento involucró a un tren de alta velocidad perteneciente a la empresa privada Iryo y a un convoy AVE de Renfe que circulaba con destino a Sevilla.
La magnitud del choque derivó en el descarrilamiento de diversos vagones, algunos de los cuales precipitaron por un terraplén. Los equipos de rescate montaron un operativo integral para socorrer a los afectados, liberar a los atrapados y derivar a los lesionados a centros sanitarios, mientras las autoridades avanzan en las pesquisas para determinar las causas oficiales.













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