Especialistas señalaron que la falta de lluvias complica la oferta forrajera para tres cuartas partes del stock ganadero. Asimismo, crecen las posibilidades de que la producción de leche cierre el año con pérdidas por esta razón.
La sequía ya se convirtió en el principal problema del campo y, en algunos meses, cuando se empiece a evidenciar la merma de ingresos, será también un problema para la economía argentina. Si bien hoy las miradas están puestas sobre el trigo y los constantes recortes en las estimación de producción, ya se encendieron las alarmas en la ganadería y lechería.