La Justicia apunta a millonarias deudas de los Lowenstein con el Frigorífico Pico

Una investigación judicial y civil revela que el Frigorífico General Pico giró más de 40.000 millones de pesos a empresas y allegados de la familia Lowenstein mientras acumulaba deudas con acreedores y solicitaba financiamiento externo.
El concurso preventivo personal de Alan David Lowenstein puso bajo la lupa de la Justicia los movimientos financieros y patrimoniales del Frigorífico General Pico (FGP). El expediente expone un contraste clave en la crisis de la compañía: antes de pedir la apertura de su concurso de acreedores el pasado 31 de marzo, la firma acumulaba un pasivo aproximado de $90.000 millones, al tiempo que registraba acreencias por más de $40.000 millones que debía cobrar a la propia familia Lowenstein y a empresas vinculadas.
Esta brecha entre la escasez de capital operativo y los recursos canalizados hacia partes relacionadas pone bajo escrutinio la gestión de la administración anterior. Actualmente, el caso comprende tanto pesquisas en el fuero civil como una causa penal en desarrollo, la cual ya incluyó allanamientos en la planta con vínculos operativos en Trenel.
El mapa de las transferencias cruzadas
De acuerdo con la documentación contable y judicial incorporada al proceso, el grueso del dinero otorgado por la planta industrial se destinó a Frigorífico LDL, una sociedad controlada en su totalidad por la familia Lowenstein y dirigida por sus miembros. FGP asistió a esta firma por cerca de $16.500 millones, cifra a la que se adicionan aproximadamente $5.000 millones por intereses.
A este entramado se suman otros créditos exigidos a la compañía Egal Export, a empresas satélites y a deudas directas imputadas a integrantes de la familia que ejercía la administración. De este modo, el conjunto de acreencias a favor de FGP frente a sus exadministradores supera la barrera de los $40.000 millones, equivalente a casi el 50% de la deuda total con la que la empresa se presentó a la convocatoria.
Financiamiento externo y cadena de pagos
La salida de estos capitales se produjo en paralelo a la búsqueda de financiamiento externo por parte de la empresa para mantener en marcha su operatoria cotidiana. Durante esa etapa de ahogo financiero, los productores ganaderos siguieron enviando hacienda sin percibir sus haberes en tiempo y forma, mientras que los proveedores de insumos y servicios mantuvieron la cadena de suministros pese a los retrasos.
Por su parte, los empleados sostuvieron la actividad de la planta en un escenario de marcada incertidumbre, al tiempo que las entidades bancarias aportaron liquidez. Dentro del listado de acreedores institucionales sobresale el rol del Banco de La Pampa.
Los papeles resguardados en el expediente judicial resultarán clave para determinar qué nivel de conocimiento poseían las entidades crediticias sobre las operaciones cruzadas entre FGP, los Lowenstein y sus empresas asociadas al momento de conceder los fondos.
Maniobras corporativas y causas penales
El sumario judicial detalla además una serie de movimientos empresarios: Alan y Ernesto "Tito" Lowenstein transfirieron el paquete accionario del Frigorífico Pico a nuevos administradores y, de inmediato, iniciaron sus propios concursos preventivos personales ante la Justicia de General Pico.
Especialistas en derecho mercantil señalaron que la transferencia de las acciones no borra las deudas anteriores ni anula los créditos que el frigorífico reclama a las sociedades del grupo o a sus expropietarios en el plano personal.
Hoy en día, las actuaciones en el fuero penal procuran trazar el recorrido del dinero, establecer las responsabilidades en la autorización de los giros, verificar las garantías solicitadas y constatar si existió una maniobra en detrimento de los acreedores y de la viabilidad productiva de la compañía.













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