De la angustia al bienestar: la trayectoria de Lorena Perelló, la médium que convive con el mundo espiritual

Originaria de La Pampa, atravesó más de dos décadas de temor e desconcierto antes de aceptar su capacidad extrasensorial con el respaldo de su pareja. Actualmente, canaliza mensajes del plano espiritual y difunde prácticas enfocadas en el equilibrio psicofísico.
Lorena Perelló advirtió que su percepción difería de la del resto a la temprana edad de cuatro años. En una noche estival en el ámbito rural pampeano donde transcurrió su infancia, alertó a su padre acerca de un individuo en el patio que este último no lograba divisar. Aquel episodio inicial dio inicio a un vínculo intrincado y reservado con el más allá, atravesado por la sorpresa y, fundamentalmente, por el temor.
Durante una entrevista brindada a TN Show, la médium repasó los escollos de lidiar con una percepción que le resultaba incomprensible e imposible de asimilar. De acuerdo con su testimonio, transcurrió más de veinte años aterrorizada ante la manifestación de presencias, sonidos y percepciones físicas que la superaban.
Pese a la falta de comprensión inicial sobre el fenómeno, Perelló valora afectuosamente el acompañamiento de sus progenitores en esa etapa de desarrollo. Lejos de desacreditarla o restarle valor a sus vivencias, le brindaron contención emocional y acudieron a curanderos de la zona en procura de respuestas ante la ausencia de recursos convencionales.
El punto de inflexión en su historia aconteció años más tarde, al radicarse en General Pico para iniciar sus estudios superiores. En dicha localidad conoció a su actual pareja, Matías, cuyo núcleo familiar poseía una arraigada tradición ligada al espiritismo y a los textos centrales de Allan Kardec. Asignarle un concepto técnico a su vivencia le facilitó estructurar su desorden interno: "Le dije que veía gente muerta que me buscaba y me llamaba, y él me respondió: 'Yo sé lo que vos sos, vos sos médium'", recordó.
Entre los acontecimientos más destacados de su juventud, Perelló rememoró la aparición de una niña de seis años identificada como Camila, quien perdió la vida en un grave accidente de tránsito. La presencia de la menor persistió por lapso de una semana, acompañándola inclusive en su desempeño laboral como docente de nivel inicial, al extremo de preparar material pedagógico adicional en su clase ante la sorpresa de los estudiantes. El episodio finalizó cuando concurrió a un establecimiento espiritual en busca de ayuda para lograr que los parientes de la niña facilitaran su tránsito hacia la luz.
En el presente, Perelló describe su función como la de un canal que opera sin intencionalidad propia: sostiene que no selecciona quién se hace presente en las sesiones, instancias donde habitualmente se manifiestan allegados que procuran enviar recados pendientes o aportar soporte emocional a personas que transitan duelos.
La activación celular
Más allá de su actividad principal como médium, Perelló orientó su trayectoria hacia la indagación de métodos orientados a la autosanación individual y comunitaria. Tras sortear impedimentos anímicos asociados al miedo a la censura social, comenzó a indagar en disciplinas vinculadas a la vinculación energética, la bioelectricidad y la sintonía entre mente y cuerpo.
Basada en dichos conceptos, encabeza disertaciones focalizadas en la denominada "activación celular", donde articula metodologías de respiración y dinámicas prácticas orientadas a optimizar la estabilidad psicofísica. Si bien tales iniciativas forman parte de su perspectiva espiritual específica, constituyen la vertiente actual de una mujer que logró reconducir los temores de su niñez pampeana en una senda de indagación y asistencia para terceros.













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