El Desayunador de Villa Germinal cumple 24 años y prepara una jornada especial para celebrar junto a las familias del barrio. Miki Fiol, uno de sus históricos integrantes, visitó los estudios de LU100 Radio Capital AM 1040 FM 102.5 y contó cómo será el festejo, repasó los orígenes del espacio y describió la difícil realidad social que atraviesan actualmente muchas familias.
La celebración será este sábado 29 de agosto, desde las 11 y hasta aproximadamente las 19, en la sede ubicada en Italia y Chaplin, en Villa Germinal.
“Estamos de festejo. Cumplimos 24 años y también vamos a celebrar el Día de las Infancias”, contó Fiol.
Juegos, música y comida para compartir
Durante toda la jornada habrá juegos, inflables, fútbol, vóley, música y diferentes propuestas recreativas.
Al mediodía compartirán hamburguesas y choripanes, además de frutas y otros alimentos aportados por comerciantes, empresas y vecinos que colaboran habitualmente con la institución.
“Queremos que sea un día festivo. Estamos atravesando una situación complicada como país, pero también hay que ponerle alegría y festejar que seguimos acá, peleándola”, afirmó.
Fiol espera que se acerquen no solamente los actuales participantes del espacio, sino también familias que forman parte de su historia.
“Hay chicos que venían cuando empezamos y hoy ya tienen más de 30 años. Algunos ahora traen a sus propios hijos. Eso para nosotros es muy fuerte”, destacó.
Una historia que comenzó en 2002
El Desayunador nació en agosto de 2002, en medio de las consecuencias sociales y económicas de la crisis de 2001.
Fiol recordó que por entonces un grupo de jóvenes vinculados a la militancia estudiantil comenzó a preguntarse qué podía hacer concretamente frente a la pobreza y el desempleo.
“Veíamos que en todo el país las organizaciones sociales estaban conteniendo el hambre y la falta de trabajo. Queríamos hacer algo desde Santa Rosa, por fuera de las estructuras partidarias”, explicó.
Los primeros encuentros fueron en un salón prestado ubicado en Italia, cerca de Recalde.
En aquellos años iban personalmente a buscar leche a tambos de la zona durante la madrugada para poder preparar el desayuno de los chicos.
“Arrancábamos muy temprano. Había alrededor de 30 chicos de manera permanente, aunque en algunas actividades llegábamos a 60”, recordó.
Mucho más que un desayunador
Con el paso de los años, aquella iniciativa fue creciendo hasta convertirse en un espacio comunitario que actualmente desarrolla actividades prácticamente durante toda la semana.
De lunes a viernes brindan merienda y realizan diferentes talleres, mientras que los sábados preparan viandas para familias del barrio.
Fiol estimó que cada sábado elaboran comida para entre 200 y 300 personas, aunque son alrededor de 40 o 50 adultos quienes se acercan a retirar recipientes para sus respectivos grupos familiares.
También realizan actividades recreativas, apoyo escolar, huerta, murga, música y distintas propuestas culturales.
“Nosotros somos críticos del asistencialismo entendido solamente como entregar comida. Queremos generar herramientas, acompañar a los chicos y que el espacio también tenga cultura”, explicó.
Por eso, afirmó que el Desayunador funciona en los hechos como una suerte de centro cultural comunitario.
Más de 20 personas sostienen el espacio
Actualmente participan de manera estable más de veinte voluntarios y voluntarias.
Algunos están desde los primeros años y otros se fueron incorporando posteriormente, incluidos vecinos del propio barrio.
El funcionamiento interno tiene una lógica horizontal y las principales decisiones se discuten en una asamblea que realizan cada lunes.
Aunque cuentan formalmente con una asociación civil y autoridades para cumplir con las exigencias administrativas, Fiol remarcó que el espíritu continúa siendo colectivo.
“No hay alguien que mande. Tratamos de consensuar y, cuando hay que votar, se vota”, explicó.
Campaña de zapatillas
Una de las necesidades que surgió para este aniversario es conseguir zapatillas para chicos y adolescentes.
Fiol explicó que se trata de uno de los pedidos más frecuentes que reciben.
“Pensamos que, en lugar de entregar solamente juguetes, estaría bueno poder dar zapatillas porque realmente hacen falta”, señaló.
Se reciben pares nuevos o usados en muy buen estado, limpios y en condiciones de ser utilizados.
Los números más demandados van aproximadamente del 32 al 40, aunque también necesitan calzado de talles pequeños y números grandes, incluso 43, 44 y 45.
Quienes quieran colaborar pueden acercarse directamente este sábado al Desayunador o comunicarse a través de las redes sociales de Desayunador Villa Germinal.
También reciben alimentos, ropa, juguetes y libros.
El gas, una necesidad que empieza a encaminarse
Fiol contó además que avanzaron las gestiones para poder conectar finalmente el servicio de gas natural al edificio.
La situación había sido visibilizada meses atrás, cuando desde la institución explicaron que necesitaban leña para poder cocinar las cientos de porciones que preparan semanalmente.
Aquella campaña generó una importante respuesta solidaria.
Ahora, según explicó Fiol, existen avances para realizar el cruce necesario y esperan poder completar las obras durante los próximos meses.
“Tenemos la promesa de que se va a hacer el cruce de calle y estamos avanzando. Para nosotros sería muy importante”, señaló.
Una realidad social cada vez más compleja
Fiol también describió un escenario social difícil dentro de los barrios.
Contó que jóvenes que habían logrado conseguir empleos registrados recientemente quedaron nuevamente desempleados como consecuencia del cierre de empresas.
También señaló que disminuyeron las changas y que muchos pequeños comercios atraviesan dificultades para sostener el fiado.
“No hay plata circulando en los barrios. Eso se nota muchísimo”, afirmó.
Desde su posición, formuló fuertes críticas al Gobierno nacional y consideró que las políticas económicas actuales profundizaron las dificultades de los sectores más vulnerables.
Sin embargo, aclaró que el Desayunador existió durante gobiernos de distinto signo político y que su trabajo nunca estuvo ligado orgánicamente a un partido.
“Estuvimos con todos los gobiernos. Nunca dijimos que íbamos a pertenecer a un partido político y no lo hicimos. Lo nuestro es otra cosa”, remarcó.
“La solidaridad también tiene que ser una cultura”
A lo largo de la entrevista, Fiol insistió en que la tarea del Desayunador no puede entenderse únicamente desde la asistencia material.
Para él, el objetivo también consiste en reconstruir vínculos y generar conciencia comunitaria.
“La solidaridad tiene que ser una cultura. Tenemos que poder sensibilizarnos con la persona que tenemos al lado y que la está pasando mal”, expresó.
Después de 24 años, el espacio continúa funcionando sobre aquella misma premisa con la que nació en plena crisis de 2002: organización, constancia y compromiso comunitario.
“Lo que nos hace seguir es el cariño de los pibes y las pibas. Llegás, te abrazan, te saludan y eso no tiene precio”, resumió Fiol.
Este sábado será nuevamente momento de encontrarse, celebrar y renovar esa historia.
Desde las 11, Italia y Chaplin volverá a convertirse en un punto de reunión para Villa Germinal, con una consigna sencilla que atravesó toda la entrevista: ayudar, compartir y sostener entre todos el tejido social.